Campesina desesperada, deseaba un amante joven

 Campesina desesperada, deseaba un amante joven


Voy por la tarde con mi camioneta por un infernal camino en busca de predios de
melones para comprárselos a los dueños a bajo precio, ya que en la feria están escasos.
A lo lejos veo una figura que al acercarme distingo como una persona para no llenarla
de polvo reduzco la velocidad al pasarla y veo que carga un bebé en brazos, me
conmueve y le pregunto si va muy lejos me responde que hasta el río, mire y no veía
ningún río.
Y donde esta ese río donde están esos árboles se dobla a la izquierda y a la loma
siguiente esta el río me dice los árboles apenas se veían de lo retirado que estaban la
subí a pesar que ella no quería por que la retaría su marido.
Llegamos a los árboles después de unos diez kilómetros, a la izquierda dos kilómetros
mas y llegamos al río, a lo lejos una cabaña, esa es su casa su marido llegará al
atardecer por que esta regando los melones y las sandias por las eras si deseas me
dice , lo esperas y conversamos, ella es muy pícara en su actuar y entre conversa y
conversa cada vez que pasa a mi lado se acerca mas hasta casi rozarme, se sienta a
mi lado y me dice que la vida de campo es aburrida, que ella desea distracciones y
me mueve su cuerpo al decirlo, me salva la llegada de su marido le comunico que
quiero comprar melones y el me dice que tienen unos en la bodega, pero son de
tamaños chicos por que se estaban madurando y nadie compra esos melones por el
tamaño, vamos a verlos y son del tamaño de una manos, eran como cincuenta en eso
llega el marido y venía enojado, pero le digo que miraba los melones y que quería
comprárselos, se le alegro la cara y me dice quiero ciento cincuenta por cada melón,
son pequeños pienso y podríamos venderlos a tres en mil, le digo cien por cada uno
y me los llevo, me mira y acepta eran 40 melones pagué y le dije si tendría mas , me
dice el sábado después de la pichanga puedo venir y me tendrá más.

Llega el sábado, llego y sale a mi encuentro Zoraida la campesina, esta mujer
representaba por su físico unos 35 años, pero solo tenía 30 años la dura vida del
campo la había arrugado, le entrego unos quintales de harina que me había encargado
y ella feliz me dice que los descuenta cuando pague los melones, pero su marido tiene
para par de horas más ya que después de la partida ellos celebran el partido ganen o
pierdan con cervezas.
Mientras la miro en verdad sus curvas están presente, pero su vestidos no dejan que
estas reluzcan, el bebé duerme la siesta y el otro hijo mayor fue con el padre a la
cancha.
Ella se da cuenta que la miro y me dice si quiero ir a ver los melones al establo y me
lleva a este entro, al mirarla parada en la puerta de esta la veo a trasluz y se marca su
cuerpo y su figura se trasluce tiernamente, no esta mal pienso y ella nuevamente se
siente observada, diciéndome parece que te agrada mi cuerpo, se menea descarada ,
diciéndome con sus ojos quiero ser tuya...., la cojo entre mis brazos ella no se opone,
solo respira aceleradamente, y me abraza desesperadamente besándome, sabe que
este macho la desea y ella desea ser poseída en cualquier momento, se quita su falda
y sus zapatillas después su blusa y se muestra solo en sostenes atrevidamente, que
ricas tetas las tenia preciosas eran grandes muy duritas con unos pezones pequeños
de color cafecitos, se los cogí y manoseos, la recosté en la paja y la empecé a besarla
mientras, mis manos acariciaban sus duras tetas, mi boca llegó a sus pechos, que
delicia tener esos pechos tan jóvenes que todavía a pesar de dar de beber su leche a
un bebe estaban muy bien formados siente mis labios que le apretaban junto con mis
manos sus pechos, como queriendo estrujarle leche, ella solo gemía, mis manos
fueron recorriendo su cuerpo que rico es tocar ese cuerpo aún joven su piel muy licita
y rígida a pasar del sol, mis manos por su piernas se siente como si tocaras una barra

de mantequilla llegando hasta su vagina enmarañada fui bajando mi boca hasta pasar
por su ombligo metí mi lengua y le metía mi lengua y se la sacaba, ella me dice que
me deseaba, que la penetrara y no me aguante saque mi estrafalario pene y la penetré,
ella solo me acariciaba mi cabeza me revolvía mi pelo, metía sus dedos y se los
enredaba entre sus dedos.
Pronto su monte de Venus muy suavecito se sentía que golpeaba mi cóccix, metía y
sacaba apareándonos con mi pene, como gemía desesperada esta hembra al sentirse
embutida y saciada por este miembro, un miembro nuevo para su matriz, tres
empotradas más y ella encorva su cuerpo recibiendo lo más profundo mi pene en su
entrañas y se relaja entregándome sus fluidos vaginales ante los orgasmos que le
llegan.
La penetro unas diez veces mas con mi pene y ella solo reclama con gemidos de
pasión, diciéndome deseaba ser tuya me encantan los hombres jóvenes sobre todo los
de la ciudad, e inundo su matriz con mis espermas lechosas, ella solo junta sus piernas
al sentirse bañada por mi semen, luego suelta mi miembro deleitándose, diciéndome
me encantó ser tuya, ahora déjame levantarme que puede llegar mi marido.
Al salir del establo viene llegando el marido ella le dice le estaba mostrando los
melones y le gustaron ah, me trajo la harina que le solicité debes pagárselas, el marido
se baja del caballo y baja su hijo que se retiran con la madre, y este me dice tengo
cincuenta melones y mi amigo José tiene treinta mas chico y se los deja a 80 cada
uno está empachados con ellos.
Cargamos la camioneta con sus melones pago, el descuenta por la harina a su gusto,
nada digo y vamos donde su amigo y cargamos esos melones en el vehículo, de vuelta
nos venimos conversando y viene feliz por que ganaron y ahora vendió sus melones
y tendrá dinero para comprar semillas, y me ofrece sandias las vemos y las cargamos

en verdad me las vende al mismo precio que en la vega, pero pago callado por lo que
cancelo su esposa como recompensa.
Volvemos a casa y el me invita a tomar un café con empanadas hechas por su esposa,
ella está feliz de servirme y cuando el va a guardar el dinero me dice al oído, me
hiciste muy feliz en el establo ven otro día para que lo repitamos.
Vuelvo un martes y ella esta en casa recibiéndome feliz y más aún sabiendo que su
esposo volverá en dos horas más, no me demoro en levantarle sus polleras y su vulva
está húmeda, estaba tan caliente que cada vez que meto mi lengua sentía que me
quemaba, así estuvimos un buen rato hasta que me dijo basta empezamos la acción,
nos precipitamos en la cama y en ella se encuclilló sobre mi, tomando mi pene bajo
mis pantalones y colocando mi pene en la entrada de esa rajita de amor, poco a poco
se lo fue metiendo hasta que desapareció totalmente mi miembro de mi vista.
comenzó a sentarse y pararse produciéndome un rico mete y saca sentía como se
lubricaba cada vez más mi pene, luego me acerco sus senos a mi boca y por fin podía
tenerlas a mi disposición, me parecía un bebe en busca de su alimento, las mame tanto
como pude, al succionar tanto que se estaban poniendo rojas pareciendo dos ricas
manzanas brotando leche de sus pezones que lamía y tragaba, si mi vida me decía
ella, mama mi lechecita es para ti mi nuevo bebé, ¡oh! soy feliz dame toda tu leche
ahora por favor, necesito tu leche, ella solo gemía mis manos fueron recorriendo su
cuerpo que rico es tocar ese cuerpo tan joven su piel muy suave y rígida pasaba mis
manos por su piel, sentía como si tocaras una barra de mantequilla suave, como la
penetraba, ella solo me acariciaba mi cabeza me revolvía mi pelo haciéndole rulitos,
ella gemía y tenia sus brazos abiertos y su vagina se le abría y cerraba le metí mi pene
lo mas que podía en su vagina que me apretaba muy rico mi pene, ella me dijo, ya no
aguanto mas papacito méteme tu pene que no me pare y me quite lo caliente que

estoy, en esta cama mi marido me da muy poco placer tú si sabes darme placer, de un
solo golpe en su vagina le enterré desesperado mi pene y la comencé a investir
primero muy fuerte y luego suave a la vez cambiaba el ritmo, hasta llegar al
apareamiento.
Como se entregaba si en verdad más que entregarse me violaba desesperada tratando
de alcanzar sus orgasmos.
Se levanta a vigilar su hijo mayor que esta en el patio estaba apoyada enfrente de la
ventana y se meneaba su culito solicitando ser penetrado todo un espectáculo y yo no
podía contener mi furia orgásmica y me paro penetrando o tratando de penetrar ese
culo, me encanta no pares dame mas duro que me gusta como me cójes, vamos
cójeme, que me encanta, me decía apoyada en la ventana, duramente la penetraba y
le daba nalgadas que le encantaban y mucho la verdad, le quemaba todo ese miembro
en su nicho oscuro, ella sentía como se fue metiendo suave pero con fuerza, el ruido
del pene no dejaba que sus quejidos se escucharan al comienzo le dolía un poco por
el tamaño del pene, pero me penetraba rápido fuerte, le decía la verdad que me gusta
tu pene en mi culo, verdad , perra ardiente le decía hazme acabar , anda mueve tu
culo perra que si tu esposo estuviera aquí también te lo cojería para que disfrutarlo
como yo, al rato siente ella como todo mi semen invade su ano por dentro y los
quejidos de placer de son mas fuertes en ese momento su hijo le habla ella contesta
entre suspiros y gemidos por el placer de sentirse inundada en su culo.
Esta mujer está totalmente entregada a mis maniobras de copula, aun más desea que
la siga penetrando. Me salva el ruido del portón que se abre para la entrada de un
vehículo lo que nos obliga a separarnos. Viene llegando su marido. Ella aun con los
líquidos aún estilando que bajan por sus muslos sale a recibir a su marido. Vuelvo
varias tardes ese mes a su casa y cada tarde la aprovechábamos emparejándonos

mientras su hijo jugaba en el patio y el bebé en su cuna. Un día asustada me dice que
no venga mas hasta unos dos meses está embarazada y tiene que pensar como le dirá
a su marido que fue él el que la embarazó y no yo su amante. Vuelvo como a los tres
meses después , pero mejor lo relato luego





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