Concurso Miss Tanguita
Capítulo 1
Iba celebrarse el famoso concurso “Miss Tanguita” de este año en el que participaban
niñas de todos los pueblos de la provincia y yo participaría con mis dos hijas en las
categorías establecidas de 6 a 10 años y de 11 a 14 y teníamos que empezar con los
preparativos para el concurso.
Primero ir a comprar unos modelitos bonitos que llamaran la atención y favorecieran a
las niñas. En el caso de la mayor ya tendría que ser bikini o conjunto de lencería de dos
piezas al tener ya pecho la mayoría y los modelos eran más variados y sugerentes, pero
en el caso de la pequeña, que tenían la opción de ir con las dos piezas también o solo con
la tanguita, había que elegir mejor para que esa prenda tan pequeña luciera en sus cuerpos.
Así que nos fuimos al Centro Comercial para que se probaran varios y elegir los más
apropiados. Al llegar vimos a otros padres que también estaban con sus hijas de compras
de cara al concurso, por lo que tuvimos que esperar un poco para entrar a los probadores.
Algunas niñas salían fuera para que su mamá viera como le quedaba el que se había puesto
y todas mirábamos y dábamos nuestra opinión, así como algún papá que también estaba
por allí, mirando con un poco más de disimulo a las nenas sin perder ojo, sobre todo
cuando estaban en el probador y no había cerrado bien la cortina y se las podía ver
desnudas cuando se quitaban uno para ponerse otro.
Las mayores elegían alguno que resaltara sus pechos y los hiciera todavía más grandes
de lo que lo tenía, sobre todo las más pequeñas de esa categoría, de 11 años, que se sentían
un poco en desventaja con las mayores al no estar tan desarrolladas, pero alguna sí que
tenía ya bastante pecho, lo que en su caso llamaban más la atención por el contraste con
su cuerpo más menudo, mientras que en el en caso de la categoría de las pequeñas, solían
decantarse por los tanguitas de transparencias, que hacía que la gente se fijase más en
ellas tratando de adivinar sus tiernas vaginas en desarrollo.
Viendo a nuestras hijas probándose los modelos, las mamás lo comentábamos entre
nosotras diciendo lo lindas que estaban nuestras hijas o las suyas, diciéndome una que ya
conocía del año pasado:
- Este año espero que gane mi hija, con 10 años es su último año en esta categoría y
como en el anterior quedó segunda, a ver si tiene suerte.
- El año pasado le quitó el puesto la nena negrita, que vaya pechos que tenía ya.
Babeaban todos con ella. A la tuya se le ha puesto este año un cuerpo muy bonito, así tan
rubia con las tetitas saliéndole ya.
- Si, espero que no tenga una competencia como esa. Además, como puede ir todavía
sin top arriba, la voy a sacar solo con la tanguita para que se la vean bien los pezones en
punta que tiene ahora.
- Bueno, la mía tiene todavía 9 años y ya empiezan a marcársele también los pezones,
así que creo que me voy a llevar el tanguita transparente que tiene puesto ahora.
- Pero mujer, si se la ve todo con ese. Se la van a comer con los ojos.
- Cada una tiene que jugar sus armas. A veces las nenas de menos edad tienen más
gracia y saben ganarse al Jurado.
- Si, ya sé bien cómo se ganan algunas al Jurado. Me acuerdo del año pasado como una
se estaba dejando sobar bien en el vestuario antes de salir.
- Es que era su primer año y no quería salir porque estaba muy nerviosa y estaban
tratando de tranquilizarla.
- Ya vi como la tranquilizaban, que la estaban metiendo el dedo hasta el fondo.
- Bueno, pero así le vino el gustito y se quedó más relajada.
- Ya, ya, pues nada, nosotras hemos acabado. Nos vemos en el concurso.
Nos despedimos deseándonos suerte mientras mi hija mayor no acababa de decidirse y
salió a preguntarme. Con sus 14 años, era la última vez que podía participar y estaba muy
nerviosa. Su cuerpo atraía todas las miradas porque tenía sus curvas de mujer de más
edad, pero con su cara de niña llenaba de morbo a los hombres que no la quitaban ojo
mientras hablaba conmigo:
- Mira mamá. Este suje me queda pequeño de talla y casi se me salen.
- Jaja, ya veo que casi se te ven hasta los pezones. Es que tienes ya mucho pecho, hija.
Pero llévatelo, que te queda muy sexy y ya verás cómo van a estar muy pendientes de ti.
Y el tanga también te queda muy bien y te hace el culito muy bonito. Tienes que ponerte
en la terraza de casa a tomar el sol desnuda para ponerte bien morenita todo el cuerpo.
- Ya, pero cuando me pongo, siempre está el vecino de al lado mirándome con todo
descaro.
- Bueno, hija, déjalo, es mayor ya y es la ilusión que tiene. Además, es culpa tuya
también, porque ya me fijé que un día estabas con las piernas bien abiertas delante de él.
- Sí, es que me quedé dormida y no me di cuenta. Y cuando me desperté ahí estaba él
mirándome todo babeando. Me dio una rabia…
- No se lo tomes en cuenta. Las mujeres tenemos que acostumbrarnos a esas cosas. Ya
sabes cómo son los hombres.
- Sí, pero es que mira hasta a mi hermana cuando se pone conmigo en la terraza, y yo
la digo que cierre las piernas y ella como si nada, me dice que la da igual que mire.
- Claro, porque tu hermana es pequeña todavía y ya le gusta que se fijen en ella.
- Una vez nos dijo el vecino que, vaya coñitos más bonitos que teníamos y mi hermana
riéndose enseñándoselo bien.
- Jajaja, que pilla es tu hermana, pues ahora va a poder enseñarlo bien en el concurso
con este tanguita que nos llevamos.
Una vez elegido lo que se pondrían las niñas en el concurso, nos fuimos a casa y se lo
enseñamos a su padre que nos dijo que habíamos acertado con la compra, que estaban
muy guapas las dos y vaya si lo estaban, porque el bulto que se le formó en el pantalón
ya me decía que había elegido bien.
Llegó el día del concurso y allí estábamos todas, madres e hijas, ansiosas porque
empezara, haciendo los últimos preparativos con nuestras hijas. Cada una tenía sus trucos
para realzar la belleza de sus hijas y me fijé en una que estaba como masturbando a su
hija, que participaba en la categoría de las pequeñas y me quedé mirándola preguntándola:
- ¿Por qué le haces eso?
- Porque haciéndoselo, le queda la vulva más abultadita y la luce más en el tanguita.
Me fijé que le pasaba eso cuando se lo hacíamos en casa que la quedaban las braguitas
más ajustaditas.
- Si, ya veo que la tiene hinchadita.
- Sí, mira como la queda la tanguita, que se la marca toda la rajita.
- Es verdad, la queda muy sexy así. Se lo van a mirar bien. A esta edad casi todas tienen
el coño cerradito, pero hay algunas que lo tienen ya casi tan abierto como las mayores.
- Eso es porque se lo abren también. Se las dejan al marido para que se la meta y que
se les vayan abriendo los labios y luego aquí en el concurso llaman mucho la atención.
- Que se las follan quieres decir.
- Si, hija, tu marido te las habrá pedido también a las tuyas.
- Bueno, si, a la mayor sobre todo, pero con la pequeña todavía no lo ha hecho.
- Pues algunos no esperan tanto. Hay algunas hijas que son tan viciosas como las
madres y ya te puedes imaginar. Fíjate en aquella nena que se está poniendo el tanga,
como lo tiene. Yo creo que se lo han hecho antes de venir para que lo tuviera bien abierto
para el desfile.
- Puede ser, sí. Hay algunas que ya no saben qué hacer para ganar el concurso.
- Si yo te contara… Hay de todo. Algunas hasta se las llevan a casa de los del Jurado,
pero claro, eso no se dice.
En esos momentos pasó a nuestro lado uno de los miembros del Jurado, para ver si ya
estaban preparadas las niñas y supervisar que todo estuviera bien. Era uno de los maestros
del colegio de las niñas y se paró a hablar con nosotras:
- ¿Cómo estáis de ánimos?
- Nosotras bien, pero las niñas muy nerviosas.
- Es normal, pero ellas lo disfrutan mucho. Ya las vi en el concurso que hicimos en el
colegio y algunas tienen muchas posibilidades.
Dió comienzo el desfile empezando por las más pequeñas que salieron primero todas
juntas para un vistazo general y fueron presentándolas una a una diciendo de dónde venían
y edad, para después salir solas a bailar con la música para que todos vieran bien a la nena
y su tanguita. Alguna salía con la parte de arriba puesta para darle más gracia al conjunto,
pero la mayoría salía sólo con el tanguita, mostrando sus incipientes pechos, pero la
atención se centraba sobre todo en el modelo de tanga que tenía, optando casi todas por
las transparencias y luego por detrás más variados desde los de hilo fino a otros tipo
brasileño, luciendo todas ellas preciosas arrancando los aplausos del público y las más
atrevidas, al pasar frente al jurado, se bajaban el tanga enseñando más claramente la rajita
de forma provocativa, aumentando los gritos y piropos del público.
Mi hija lo hizo bastante bien, más tranquila por la experiencia de años anteriores y
siguiendo algún de mis consejos, como el de subirse bien arriba el tanga para que se le
metiera por la vagina, haciendo que prácticamente se la viera toda al descubierto
adoptando posturas provocativas con el baile que hizo que algún miembro del Jurado
metiera una mano debajo de la mesa, seguramente para masturbarse mientras la veía.
De todas formas, la hija de la madre con la que había estado hablando en el vestuario,
se llevó las mejores puntuaciones, porque la verdad es que era una nena preciosa, rubia,
de ojos azules y piel blanca, con unos pequeños pechos en punta con sus pezones rosados,
y unas piernas muy largas que culminaban en un tanga muy parecido al color de su piel,
que daba la impresión de estar desnuda, con la vulva muy abultada y bien marcada que
hizo las delicias de los presentes.
Efectivamente, al dar los resultados fue la ganadora, quedando mi hija tercera y
segunda, una nena de 8 años que salió con un tanga de color naranja, prácticamente de
hilo por detrás y por delante que prácticamente se le metía por dentro de la vagina,
separándole los labios, haciendo que se hincharan y se le marcara mucho más, y que a
ella le quedaba perfecto.
En el desfile de las mayores, las nenas ya más desarrolladas calentaron el ambiente y
el ruido de la sala aumentaba por los gritos de excitación.
Algunas niñas, al verse en esa edad, de repente en cuerpos de mujer, se mostraban más
tímidas de mostrar sus encantos, pero no faltaban tampoco las más descaradas que sabían
perfectamente como provocar a un hombre y se notaba que experiencia no les faltaba con
ellos.
Mi hija cuando salió a bailar, con sus movimientos provocó que se le saliera un pecho
de su ajustado sujetador, bamboleando ante la mirada de todos aplaudiéndole, sin que ella
en un primer momento se diera cuenta de ello y como no era capaz de volvérselo a poner
bien, se lo quitó totalmente dejando sus tetas al aire ante la miradas de deseo de los
presentes que también alababan su culito prominente que sabía mover muy bien,
aventurando como sería tenerla en la cama con esos movimientos de cadera.
La actuación de mi hija hizo que las niñas que desfilaron después acabaran quedándose
todas en top-less, para alegría de los ojos masculinos que pudieron deleitarse con toda
clase de tetas adolescentes, más grandes o más pequeñas, pero todas firmes y preciosas.
Al final, la rotundidad del cuerpo de mi hija acabó llevándose el primer premio,
quedando segunda la negrita que el año pasado había ganado la categoría de las pequeñas,
y que este año, con sólo 11 años, había conseguido quedar segunda gracias a unos pechos
que la habían crecido mucho más contrastando morbosamente con su delgado pero
sinuoso cuerpo.
Al terminar el concurso, estábamos todos invitados a la fiesta para celebrar los premios,
y allí pudimos hablar más relajadamente todas las madres y padres olvidando un poco
nuestra competencia.
Enseguida la fiesta se fue animando, formándose pequeños grupitos, congeniando unas
familias con otras, intercambiando confidencias y experiencias fuimos a felicitar a la
madre que su hija había obtenido el segundo premio en la categoría de las pequeñas
preguntándola donde había conseguido el modelo que usó su hija y que tanto llamó la
atención:
- Pues lo compré en un viaje que hicimos a Brasil. Allí es bastante habitual en las playas
más atrevidas, pero lo suelen llevar chicas más mayores. Lo tuve que adaptar al cuerpo
de mi hija y vimos que la quedaba precioso como la marcaba toda la vagina y sabíamos
que iba a llamar mucho la atención.
- Sí que la llamó. No había más que ver la cara de mi marido, que se quedó con la boca
abierta, jajaja.
- Pues creo que también a ese que está sentado a su lado. No sé qué la está preguntando,
pero la mano la tiene bien puesta en sus muslos acariciándola.
- Ella parece contenta también con él. Déjala que lo celebre un poco el premio, jaja.
- Sí, a esta la gustan mucho las celebraciones. Cualquier excusa la vale para dejarse
sobar por el primero que se pone a su lado.
- Eso como a todas, mira la mía, sentada ahí con otro que ya tiene la mano metida por
dentro del tanga y besándola.
- Si, ya veo como abre bien las piernas para dejarse.
Diciendo otra de las madres:
- Pues yo a la que no veo por aquí es a la mía. ¿Dónde estará?
- Alguno que se la habrá llevado ya para adentro o la tendrá en el baño ayudándola a
mear.
- Si, jaja, ya me sé yo bien como son esas ayudas. Al final son ellas las que acaban bien
“meadas” por dentro.
- ¡Cómo lo sabes! Todas van pasando por eso.
- Bueno, mujer, son crías, déjalas disfrutar. A esta edad es cuando mejor se lo pasan.
Luego ya a nuestra edad, los maridos no nos hacen caso como tengan a una así en casa.
- Eso es verdad. Y si no las tienen, se las buscan, como mi cuñado, que está más tiempo
en mi casa que en la suya, jaja.
- Ya me imagino lo que hace tu cuñado en tu casa.
- Figúrate, tiene a mis tres hijas para elegir y muchas veces se lleva a alguna para su
casa. Pero mi hermana lo lleva bien. Me dice que es cuando más animado está y así ella
se aprovecha también.
- Claro, como tantas. Hasta nosotras, si no fuera por eso, nuestros maridos tendrían que
estar a base de pastillas, y una nena de estas es la mejor pastilla para ellos.
- Y qué lo digas. Ahora después de este concurso, ya lo tengo “empinado” al mío en
casa para tres días, jaja.
Una de las hijas del grupo de madres que estábamos hablando, se acercó y dijo a su
madre:
- Mamá. ¿Puedo irme con este señor? Me va a llevar a su casa para que juegue con su
hija que es pequeña.
Diciendo él:
- No se preocupe, señora. Estará bien y mañana se la llevo a casa.
- Bueno, hija, pórtate bien y haz todo lo que te diga el señor.
- Vale, mamá, ya sé lo que tengo que hacer.
Se nos fue haciendo tarde y tuvimos que marcharnos, felicitándome el maestro de las
niñas que había sido miembro del Jurado:
- Ya la dije que alguna tendría posibilidades. Sus hijas han quedado muy bien.
- Usted lo sabía y no me quiso decir nada.
- Bueno, no podemos decirlo, pero sus hijas también hacen sus méritos en el Colegio y
sabía que iban a quedar bien.
- Pues muchas gracias. La pequeña todavía puede participar el año próximo en esta
categoría de las pequeñas. Espero que gane.
- Seguro. (Y se fue guiñándome un ojo).
Y así nos despedimos todas hasta el año que viene.
niñas de todos los pueblos de la provincia y yo participaría con mis dos hijas en las
categorías establecidas de 6 a 10 años y de 11 a 14 y teníamos que empezar con los
preparativos para el concurso.
Primero ir a comprar unos modelitos bonitos que llamaran la atención y favorecieran a
las niñas. En el caso de la mayor ya tendría que ser bikini o conjunto de lencería de dos
piezas al tener ya pecho la mayoría y los modelos eran más variados y sugerentes, pero
en el caso de la pequeña, que tenían la opción de ir con las dos piezas también o solo con
la tanguita, había que elegir mejor para que esa prenda tan pequeña luciera en sus cuerpos.
Así que nos fuimos al Centro Comercial para que se probaran varios y elegir los más
apropiados. Al llegar vimos a otros padres que también estaban con sus hijas de compras
de cara al concurso, por lo que tuvimos que esperar un poco para entrar a los probadores.
Algunas niñas salían fuera para que su mamá viera como le quedaba el que se había puesto
y todas mirábamos y dábamos nuestra opinión, así como algún papá que también estaba
por allí, mirando con un poco más de disimulo a las nenas sin perder ojo, sobre todo
cuando estaban en el probador y no había cerrado bien la cortina y se las podía ver
desnudas cuando se quitaban uno para ponerse otro.
Las mayores elegían alguno que resaltara sus pechos y los hiciera todavía más grandes
de lo que lo tenía, sobre todo las más pequeñas de esa categoría, de 11 años, que se sentían
un poco en desventaja con las mayores al no estar tan desarrolladas, pero alguna sí que
tenía ya bastante pecho, lo que en su caso llamaban más la atención por el contraste con
su cuerpo más menudo, mientras que en el en caso de la categoría de las pequeñas, solían
decantarse por los tanguitas de transparencias, que hacía que la gente se fijase más en
ellas tratando de adivinar sus tiernas vaginas en desarrollo.
Viendo a nuestras hijas probándose los modelos, las mamás lo comentábamos entre
nosotras diciendo lo lindas que estaban nuestras hijas o las suyas, diciéndome una que ya
conocía del año pasado:
- Este año espero que gane mi hija, con 10 años es su último año en esta categoría y
como en el anterior quedó segunda, a ver si tiene suerte.
- El año pasado le quitó el puesto la nena negrita, que vaya pechos que tenía ya.
Babeaban todos con ella. A la tuya se le ha puesto este año un cuerpo muy bonito, así tan
rubia con las tetitas saliéndole ya.
- Si, espero que no tenga una competencia como esa. Además, como puede ir todavía
sin top arriba, la voy a sacar solo con la tanguita para que se la vean bien los pezones en
punta que tiene ahora.
- Bueno, la mía tiene todavía 9 años y ya empiezan a marcársele también los pezones,
así que creo que me voy a llevar el tanguita transparente que tiene puesto ahora.
- Pero mujer, si se la ve todo con ese. Se la van a comer con los ojos.
- Cada una tiene que jugar sus armas. A veces las nenas de menos edad tienen más
gracia y saben ganarse al Jurado.
- Si, ya sé bien cómo se ganan algunas al Jurado. Me acuerdo del año pasado como una
se estaba dejando sobar bien en el vestuario antes de salir.
- Es que era su primer año y no quería salir porque estaba muy nerviosa y estaban
tratando de tranquilizarla.
- Ya vi como la tranquilizaban, que la estaban metiendo el dedo hasta el fondo.
- Bueno, pero así le vino el gustito y se quedó más relajada.
- Ya, ya, pues nada, nosotras hemos acabado. Nos vemos en el concurso.
Nos despedimos deseándonos suerte mientras mi hija mayor no acababa de decidirse y
salió a preguntarme. Con sus 14 años, era la última vez que podía participar y estaba muy
nerviosa. Su cuerpo atraía todas las miradas porque tenía sus curvas de mujer de más
edad, pero con su cara de niña llenaba de morbo a los hombres que no la quitaban ojo
mientras hablaba conmigo:
- Mira mamá. Este suje me queda pequeño de talla y casi se me salen.
- Jaja, ya veo que casi se te ven hasta los pezones. Es que tienes ya mucho pecho, hija.
Pero llévatelo, que te queda muy sexy y ya verás cómo van a estar muy pendientes de ti.
Y el tanga también te queda muy bien y te hace el culito muy bonito. Tienes que ponerte
en la terraza de casa a tomar el sol desnuda para ponerte bien morenita todo el cuerpo.
- Ya, pero cuando me pongo, siempre está el vecino de al lado mirándome con todo
descaro.
- Bueno, hija, déjalo, es mayor ya y es la ilusión que tiene. Además, es culpa tuya
también, porque ya me fijé que un día estabas con las piernas bien abiertas delante de él.
- Sí, es que me quedé dormida y no me di cuenta. Y cuando me desperté ahí estaba él
mirándome todo babeando. Me dio una rabia…
- No se lo tomes en cuenta. Las mujeres tenemos que acostumbrarnos a esas cosas. Ya
sabes cómo son los hombres.
- Sí, pero es que mira hasta a mi hermana cuando se pone conmigo en la terraza, y yo
la digo que cierre las piernas y ella como si nada, me dice que la da igual que mire.
- Claro, porque tu hermana es pequeña todavía y ya le gusta que se fijen en ella.
- Una vez nos dijo el vecino que, vaya coñitos más bonitos que teníamos y mi hermana
riéndose enseñándoselo bien.
- Jajaja, que pilla es tu hermana, pues ahora va a poder enseñarlo bien en el concurso
con este tanguita que nos llevamos.
Una vez elegido lo que se pondrían las niñas en el concurso, nos fuimos a casa y se lo
enseñamos a su padre que nos dijo que habíamos acertado con la compra, que estaban
muy guapas las dos y vaya si lo estaban, porque el bulto que se le formó en el pantalón
ya me decía que había elegido bien.
Llegó el día del concurso y allí estábamos todas, madres e hijas, ansiosas porque
empezara, haciendo los últimos preparativos con nuestras hijas. Cada una tenía sus trucos
para realzar la belleza de sus hijas y me fijé en una que estaba como masturbando a su
hija, que participaba en la categoría de las pequeñas y me quedé mirándola preguntándola:
- ¿Por qué le haces eso?
- Porque haciéndoselo, le queda la vulva más abultadita y la luce más en el tanguita.
Me fijé que le pasaba eso cuando se lo hacíamos en casa que la quedaban las braguitas
más ajustaditas.
- Si, ya veo que la tiene hinchadita.
- Sí, mira como la queda la tanguita, que se la marca toda la rajita.
- Es verdad, la queda muy sexy así. Se lo van a mirar bien. A esta edad casi todas tienen
el coño cerradito, pero hay algunas que lo tienen ya casi tan abierto como las mayores.
- Eso es porque se lo abren también. Se las dejan al marido para que se la meta y que
se les vayan abriendo los labios y luego aquí en el concurso llaman mucho la atención.
- Que se las follan quieres decir.
- Si, hija, tu marido te las habrá pedido también a las tuyas.
- Bueno, si, a la mayor sobre todo, pero con la pequeña todavía no lo ha hecho.
- Pues algunos no esperan tanto. Hay algunas hijas que son tan viciosas como las
madres y ya te puedes imaginar. Fíjate en aquella nena que se está poniendo el tanga,
como lo tiene. Yo creo que se lo han hecho antes de venir para que lo tuviera bien abierto
para el desfile.
- Puede ser, sí. Hay algunas que ya no saben qué hacer para ganar el concurso.
- Si yo te contara… Hay de todo. Algunas hasta se las llevan a casa de los del Jurado,
pero claro, eso no se dice.
En esos momentos pasó a nuestro lado uno de los miembros del Jurado, para ver si ya
estaban preparadas las niñas y supervisar que todo estuviera bien. Era uno de los maestros
del colegio de las niñas y se paró a hablar con nosotras:
- ¿Cómo estáis de ánimos?
- Nosotras bien, pero las niñas muy nerviosas.
- Es normal, pero ellas lo disfrutan mucho. Ya las vi en el concurso que hicimos en el
colegio y algunas tienen muchas posibilidades.
Dió comienzo el desfile empezando por las más pequeñas que salieron primero todas
juntas para un vistazo general y fueron presentándolas una a una diciendo de dónde venían
y edad, para después salir solas a bailar con la música para que todos vieran bien a la nena
y su tanguita. Alguna salía con la parte de arriba puesta para darle más gracia al conjunto,
pero la mayoría salía sólo con el tanguita, mostrando sus incipientes pechos, pero la
atención se centraba sobre todo en el modelo de tanga que tenía, optando casi todas por
las transparencias y luego por detrás más variados desde los de hilo fino a otros tipo
brasileño, luciendo todas ellas preciosas arrancando los aplausos del público y las más
atrevidas, al pasar frente al jurado, se bajaban el tanga enseñando más claramente la rajita
de forma provocativa, aumentando los gritos y piropos del público.
Mi hija lo hizo bastante bien, más tranquila por la experiencia de años anteriores y
siguiendo algún de mis consejos, como el de subirse bien arriba el tanga para que se le
metiera por la vagina, haciendo que prácticamente se la viera toda al descubierto
adoptando posturas provocativas con el baile que hizo que algún miembro del Jurado
metiera una mano debajo de la mesa, seguramente para masturbarse mientras la veía.
De todas formas, la hija de la madre con la que había estado hablando en el vestuario,
se llevó las mejores puntuaciones, porque la verdad es que era una nena preciosa, rubia,
de ojos azules y piel blanca, con unos pequeños pechos en punta con sus pezones rosados,
y unas piernas muy largas que culminaban en un tanga muy parecido al color de su piel,
que daba la impresión de estar desnuda, con la vulva muy abultada y bien marcada que
hizo las delicias de los presentes.
Efectivamente, al dar los resultados fue la ganadora, quedando mi hija tercera y
segunda, una nena de 8 años que salió con un tanga de color naranja, prácticamente de
hilo por detrás y por delante que prácticamente se le metía por dentro de la vagina,
separándole los labios, haciendo que se hincharan y se le marcara mucho más, y que a
ella le quedaba perfecto.
En el desfile de las mayores, las nenas ya más desarrolladas calentaron el ambiente y
el ruido de la sala aumentaba por los gritos de excitación.
Algunas niñas, al verse en esa edad, de repente en cuerpos de mujer, se mostraban más
tímidas de mostrar sus encantos, pero no faltaban tampoco las más descaradas que sabían
perfectamente como provocar a un hombre y se notaba que experiencia no les faltaba con
ellos.
Mi hija cuando salió a bailar, con sus movimientos provocó que se le saliera un pecho
de su ajustado sujetador, bamboleando ante la mirada de todos aplaudiéndole, sin que ella
en un primer momento se diera cuenta de ello y como no era capaz de volvérselo a poner
bien, se lo quitó totalmente dejando sus tetas al aire ante la miradas de deseo de los
presentes que también alababan su culito prominente que sabía mover muy bien,
aventurando como sería tenerla en la cama con esos movimientos de cadera.
La actuación de mi hija hizo que las niñas que desfilaron después acabaran quedándose
todas en top-less, para alegría de los ojos masculinos que pudieron deleitarse con toda
clase de tetas adolescentes, más grandes o más pequeñas, pero todas firmes y preciosas.
Al final, la rotundidad del cuerpo de mi hija acabó llevándose el primer premio,
quedando segunda la negrita que el año pasado había ganado la categoría de las pequeñas,
y que este año, con sólo 11 años, había conseguido quedar segunda gracias a unos pechos
que la habían crecido mucho más contrastando morbosamente con su delgado pero
sinuoso cuerpo.
Al terminar el concurso, estábamos todos invitados a la fiesta para celebrar los premios,
y allí pudimos hablar más relajadamente todas las madres y padres olvidando un poco
nuestra competencia.
Enseguida la fiesta se fue animando, formándose pequeños grupitos, congeniando unas
familias con otras, intercambiando confidencias y experiencias fuimos a felicitar a la
madre que su hija había obtenido el segundo premio en la categoría de las pequeñas
preguntándola donde había conseguido el modelo que usó su hija y que tanto llamó la
atención:
- Pues lo compré en un viaje que hicimos a Brasil. Allí es bastante habitual en las playas
más atrevidas, pero lo suelen llevar chicas más mayores. Lo tuve que adaptar al cuerpo
de mi hija y vimos que la quedaba precioso como la marcaba toda la vagina y sabíamos
que iba a llamar mucho la atención.
- Sí que la llamó. No había más que ver la cara de mi marido, que se quedó con la boca
abierta, jajaja.
- Pues creo que también a ese que está sentado a su lado. No sé qué la está preguntando,
pero la mano la tiene bien puesta en sus muslos acariciándola.
- Ella parece contenta también con él. Déjala que lo celebre un poco el premio, jaja.
- Sí, a esta la gustan mucho las celebraciones. Cualquier excusa la vale para dejarse
sobar por el primero que se pone a su lado.
- Eso como a todas, mira la mía, sentada ahí con otro que ya tiene la mano metida por
dentro del tanga y besándola.
- Si, ya veo como abre bien las piernas para dejarse.
Diciendo otra de las madres:
- Pues yo a la que no veo por aquí es a la mía. ¿Dónde estará?
- Alguno que se la habrá llevado ya para adentro o la tendrá en el baño ayudándola a
mear.
- Si, jaja, ya me sé yo bien como son esas ayudas. Al final son ellas las que acaban bien
“meadas” por dentro.
- ¡Cómo lo sabes! Todas van pasando por eso.
- Bueno, mujer, son crías, déjalas disfrutar. A esta edad es cuando mejor se lo pasan.
Luego ya a nuestra edad, los maridos no nos hacen caso como tengan a una así en casa.
- Eso es verdad. Y si no las tienen, se las buscan, como mi cuñado, que está más tiempo
en mi casa que en la suya, jaja.
- Ya me imagino lo que hace tu cuñado en tu casa.
- Figúrate, tiene a mis tres hijas para elegir y muchas veces se lleva a alguna para su
casa. Pero mi hermana lo lleva bien. Me dice que es cuando más animado está y así ella
se aprovecha también.
- Claro, como tantas. Hasta nosotras, si no fuera por eso, nuestros maridos tendrían que
estar a base de pastillas, y una nena de estas es la mejor pastilla para ellos.
- Y qué lo digas. Ahora después de este concurso, ya lo tengo “empinado” al mío en
casa para tres días, jaja.
Una de las hijas del grupo de madres que estábamos hablando, se acercó y dijo a su
madre:
- Mamá. ¿Puedo irme con este señor? Me va a llevar a su casa para que juegue con su
hija que es pequeña.
Diciendo él:
- No se preocupe, señora. Estará bien y mañana se la llevo a casa.
- Bueno, hija, pórtate bien y haz todo lo que te diga el señor.
- Vale, mamá, ya sé lo que tengo que hacer.
Se nos fue haciendo tarde y tuvimos que marcharnos, felicitándome el maestro de las
niñas que había sido miembro del Jurado:
- Ya la dije que alguna tendría posibilidades. Sus hijas han quedado muy bien.
- Usted lo sabía y no me quiso decir nada.
- Bueno, no podemos decirlo, pero sus hijas también hacen sus méritos en el Colegio y
sabía que iban a quedar bien.
- Pues muchas gracias. La pequeña todavía puede participar el año próximo en esta
categoría de las pequeñas. Espero que gane.
- Seguro. (Y se fue guiñándome un ojo).
Y así nos despedimos todas hasta el año que viene.
Capítulo 2
Se acercaba el fin de curso y recibimos una carta del Colegio de nuestra hija,
citándonos a una reunión de padres, de las que eran habituales a lo largo del curso. Al
llegar nos acomodamos en el salón junto a los demás padres y nuestros hijos, dispuestos
a escuchar lo que tenían que decirnos, dirigiéndose a nosotros la Directora del Colegio:
- Les hemos citado porque como saben, este año las autoridades han prohibido el
“Concurso de Miss Tanguita” que celebrábamos todos los años los Colegios de la ciudad
de una forma pública con la ayuda del Ayuntamiento y de varias marcas que nos
patrocinaban. Ha sido una pena que por unos malos entendidos haya pasado esto y las
niñas están bastante apenadas, por lo que hemos decidido aprovechar la fiesta de fin de
curso para celebrar este concurso, pero de una forma privada, a nivel de nuestro Colegio
solo.
Preguntando uno de los padres:
- ¿Y no habrá ningún problema por celebrar el concurso nosotros?
- No, porque es a nivel interno. Es una fiesta privada del Colegio en la que no tienen
por qué meterse. Además, contamos con la ayuda de la “Agencia Baccara”, que era la que
organizaba el concurso otros años y aquí está su Director para que le hagan todas las
preguntas que quieran.
- Con su permiso, yo quería preguntarle al Director si van a seguir promocionando a
las niñas como hacían otros años.
- Sí, nosotros vamos a fijarnos en todas las niñas y si vemos a alguna con posibilidades
y talento, hablaremos con sus papás para hacer algo con ellas, catálogos, promociones o
trabajos especiales, ya saben.
Diciendo una de las madres:
- Yo creo que si prohibieron ese concurso fue por algo. Era una vergüenza como se
exhibían las crías y como algunos aprovechaban para sobarlas y aprovecharse de ellas.
Contestándole la Directora:
- Esa es su opinión, que otros padres no comparten. Tengo que decirles, además, que
nadie va a estar obligado a participar en esta Fiesta, por lo que solo permitiremos la
entrada a las familias que dejen a sus hijas hacerlo y los que no participen no podrán
asistir.
En ese momento se levantó un murmullo entre los asistentes, discutiendo entre ellos
sobre la conveniencia o no de permitir a sus hijas participar en la fiesta, añadiéndose al
alboroto la petición de algunas de las niñas presentes a sus padres, para que las dejaran
estar en la Fiesta.
- Tranquilos, escuchen un momento. El Director de la Agencia les va a explicar en qué
va a consistir exactamente esta Fiesta que queremos organizar, para que tomen su
decisión:
- Tengo que decirles que en realidad se tratará de una Fiesta de fin de curso, en la que
va a haber varias actividades, con algunas novedades respecto a lo que era el Concurso
de Miss Tanguita. Los niños también podrán participar, habrá música, bailes, desfiles de
moda y alguna actividad en las que tendrán que estar desnudos, como las que ya hacen a
lo largo del curso en las clases y por supuesto, el Concurso de Miss Tanguita, en el que
todas las niñas participarán juntas sin grupos de edades, aunque estarán las niñas por un
lado y los niños por otro y habrá varios premios que serán dados por el Jurado que está
formado por mí, por algún profesor y padres que no tengan a sus hijos participando en la
fiesta. Los que quieran ser parte del Jurado que hagan su petición al Colegio.
Al salir de la reunión, continuaban las discusiones entre los padres y las madres sobre
la conveniencia de esta fiesta del Colegio, diciendo uno de los padres dirigiéndose a su
mujer:
- Yo voy a apuntarme para ser Jurado, ya que no dejas a la niña participar.
- Tú me dijiste que no querías que participara tu hija para que no se expusiera ahí
delante de todos ¿y ahora me dices que quieres ser Jurado?
- Es que, si casi todas las niñas van a participar, necesitarán gente para el Jurado.
- Sí, sí, eres muy listo tú. Lo que no quieres es perderte la fiesta para poder ver a las
demás nenas desnudas.
Mientras, otra de las niñas insistía a sus padres para que la dejaran participar:
- Todas mis amigas van a ir. ¿Por qué no me dejáis?
- No sé, hija. No me parece bien que salgáis ahí medio desnudas y todos estén mirando.
Interviniendo el padre de una amiga:
- Son unas crías solo. No pasa nada porque salgan en bikini o desnudas.
- Sí, pero vosotros bien que os quedáis mirando disfrutando de ellas.
- Es que hay alguna muy guapa y las mayores ya están en desarrollo, pero a mí no me
importa que mi hija participe.
- Yo quiero también; venga, mamá, déjame.
- No sé, ya veremos lo que hacemos, hija.
Pasados unos días, nuestra hija nos dijo:
- Mamá, tenemos que ir a comprar la ropa para la fiesta del Colegio:
- ¿Qué necesitas?
- Nos dijeron que teníamos que llevar unos vestidos para hacer el desfile de moda, unas
mallas para hacer las exhibiciones de gimnasia y un bikini para el Concurso.
- Bueno, iremos por la tarde al Centro Comercial.
Cuando llegamos a la tienda ya había algunos padres con sus hijas probándose alguna
cosa, como una de las niñas a la que su madre la decía que la malla la quedaba demasiado
apretada porque se la marcaba todo:
- Es que son así, mamá. Tiene que quedar así.
- ¿Marcándosete toda la rajita? Si hasta se te mete por dentro. (Y dirigiéndose a una de
las dependientas) ¿No hay una talla mayor?
- No, son talla única. Lo que pasa es que como su hija es gordita, se le ajusta más y se
la nota todo, pero no pasa nada, son unas niñas.
La madre de la nena seguía sin estar muy convencida diciéndole a su marido:
- ¿Y tú no dices nada? ¿Te parece bien que tu hija vaya así?
- Bueno, la nena está muy guapa, y ya oíste a la dependienta. Si te parece eso muy
atrevido, no sé qué vas a decir cuando se pruebe los tangas.
- ¡Ay Dios! Que hombres…
Otra de las niñas salió del probador con un bikini amarillo muy bonito que contrastaba
con su piel morena y al darse la vuelta para que la vieran, dijo su madre alarmada:
- Pero hija, si se te ve todo el culo.
- Claro, mamá, es una tanga.
Interviniendo otra de las madres:
- Es lo que van a llevar todas. Mira la mía el que se quiere llevar. Dos tiras con este
triangulito que apenas la tapa nada.
- Son de esos que llaman de hilo. A las niñas les encantan y a la tuya la queda muy bien
porque tiene un buen culito y lo luce mucho.
- Sí, mi marido quiere que los use yo también, pero son muy incómodos porque la tira
se me mete por todos lados y cuando voy andando con el roce me pongo toda cachonda.
- Jaja, es verdad, a mí también me pasa cuando los llevo y me mojo toda.
Un hombre que estaba acompañando a su mujer de compras andaba por allí
disimulando, mirando todo lo que podía a las crías, cuando oímos como le llamaba su
mujer:
- Anda, vamos ya… ¿Qué haces ahí mirando?
Al acercarse la mujer, al ver a las niñas en bikini por allí, le reprendió:
- ¿Estabas mirando a las niñas?
- No, no, es que… (Balbuceando nervioso).
- Como que no. Siempre estás igual. No puedo contigo. Tienes una hija de la edad de
esas crías, ¿no te da vergüenza? Si te ven aquí mirando, los papás te van a decir algo.
A nosotros nos dio un poco la risa esa situación y sentimos cierta pena por el señor:
- Pobre, jaja. Teníamos que invitarle a la fiesta del Colegio.
- Sí, iba a disfrutar mucho porque creo que su mujer ya le ha pillado más de una vez en
casa metiendo mano a su hija, jaja.
Finalmente, terminamos de comprarlo todo y nos fuimos, pero al día siguiente nuestra
hija nos dijo:
- Voy a ir a casa de Katia con Andrea, Cris y Jessi, porque vamos a ensayar para la
fiesta.
- Ah, muy bien, hija. Llévate todo lo que compramos.
Cuando llegaron a casa de Katia, vieron que acompañaba a Cris su hermana pequeña
Paula, que también iba a participar en la fiesta, estando sólo el padre de Katia en casa, al
que dijo su hija:
- Vamos a mi habitación, que tenemos que probarnos la ropa.
- De acuerdo, portaros bien y no arméis mucho jaleo.
- Vale, papá.
Ya dentro de la habitación y después de estar un rato probándoselo todo, les dice
Andrea a sus amigas:
- Katia, ¿Por qué no hacemos un desfile y que tu padre nos puntúe?
- Bueno, se lo voy a decir.
Como el padre de Katia estuvo de acuerdo, las niñas fueron a la sala, desfilando primero
con los vestidos que habían comprado, muy sexys, ajustados y cortitos, que dejaron al
padre de Katia con la boca abierta:
- ¡Qué guapas estáis!
El padre de Katia se quedó mirando a las niñas, con esos vestidos ceñidos a sus
pequeños cuerpos, que resaltaban sus figuras, mostrando sus preciosas piernas, unas más
delgaditas y otras con evidentes formas que le turbaron.
- ¿Ya nos viste bien? Tienes que darnos puntos, papá.
- Ummmhh, si, bueno, para Cris 7 puntos, Andrea 8, para ti Katia y Lore, un 9 y un 10
para Jessi.
- Papá, ¿y para Paula?
- Ah, sí, perdona Paula, un 8 para ti, que estás muy guapa también.
Paula le dio las gracias al padre de Katia, mientras Jessi presumía de su mejor
puntuación, diciéndola las demás:
- A ti te dio un 10 porque eres la que tiene más tetas y casi se te salían del vestido, jaja.
Diciendo Katia:
- Bueno, ahora vamos a hacer otro desfile.
Al poco rato volvieron a aparecer las niñas en la sala, esta vez con los bikinis puestos,
lo que dejó al padre de Katia sin palabras y mirando embobado como las niñas se ponían
delante de él, mostrándose, dándose la vuelta y poniendo posturas para que él las
puntuara.
La última en ponerse delante de él fue Jessi, que era la que tenía el cuerpo más
exuberante, lo que dejó al padre de Katia resoplando y sin darle descanso, su hija le dice:
- Venga papá, danos puntos.
Visiblemente excitado, sólo acierta a decir.
- Bueno, volver a desfilar otra vez, que tengo que fijarme bien.
Mirándolas ahora con más detalle, se fijó en que en a alguna de las niñas les salían los
pelitos del pubis por fuera del tanga, debido a su pequeño tamaño:
- Mirar, es que se os ven los pelitos y eso queda muy feo. Tendríais que rasuraros para
ir al Concurso.
- Sí, es verdad. ¿Y si nos los quitamos ahora?
Diciendo Cris:
- Es que yo nunca me los rasuré y no se hacerlo.
Añadiendo Katia:
- A mí me los quita mi papá cuando tengo, ¿queréis que os los quite a vosotras?
- Sí, vale.
- Papá, ¿nos rasuras los pelitos?
- ¿Yo?... Bueno, si queréis os lo hago. Vamos al baño, mejor. ¿Quién quiere la primera?
- Yo (dijo mi hija)
- Métete en la bañera y quítate el tanga. Que te voy a echar esta espuma primero, para
que salgan mejor, como le hago a Katia.
Mi hija se quedó desnuda en la bañera con las piernas abiertas ante la mirada nerviosa
del padre de Katia que empezó a echarle la crema por su zona vaginal pasando
posteriormente la cuchilla ante la atenta mirada de las demás niñas.
- Tú tienes pocos pelitos Lore, ¿te los sueles rasurar?
- Sí, me lo hace mi papá también.
- Claro, estáis más bonitas sin ellos. Yo siempre se los quito a Katia cuando la salen.
Al terminar de pasar la cuchilla por todos los lados, el padre de Katia pasó la mano por
toda la zona vaginal para asegurarse que no quedaba ninguno, aprovechando para abrirle
la rajita con los dedos a Lore, debido a su excitación, sin importarle que las demás
estuvieran allí mirando, no pudiendo tampoco evitar decirla:
- Uuuffff, tienes un coñito precioso, Lore… (Provocando las risas de sus amigas),
diciéndole su hija:
- Papaaaá, no te emociones, ¡eh!
- Perdona, hija. Bueno, Lore, ahora te voy a echar esta crema hidratante para que no se
te irrite.
Al echar la crema, nuevamente aprovechó para manosear toda la zona, resbalándose
sus dedos hacia el interior de su vagina, haciendo estremecerse a mi hija mientras era
evidente su erección en el pantalón, pero quizás consideró que estaba recreándose
demasiado en los masajes y para que su hija no volviera a llamarle la atención, lo dejó
ahí, muy a su pesar:
- Venga, ya está, la siguiente.
- Ahora yo (dijo Andrea)
Cuando Andrea se quedó desnuda en la bañera, el padre de Katia dijo:
- Tú sí que tienes bastante. Tengo que echarte más espuma.
Volvió a repetir la misma operación con Andrea, tardando un poco más por la cantidad
de pelo que tenía que rasurar, diciéndola que abriera más las piernas para poder rasurar
los pelitos que tenía cerca del culito también, quedando la cría totalmente expuesta ante
sus ojos, provocando que su corazón se acelerara más todavía, siéndole cada vez más
difícil controlar sus impulsos, m*****ándole ya claramente su polla toda dura dentro del
pantalón, sintiendo a la vez un poco de culpabilidad por estar excitándose de esta forma
con las amigas de su hija:
- No les parecerá mal a vuestros padres que os haya rasurado, ¿no?
- No sé, si nos dicen algo les diremos que teníamos que hacerlo para el Concurso.
Después continuó con Cris haciendo lo mismo y cuando Jessi se metió en la bañera
desnuda, se sintió especialmente turbado, porque era la que tenía el cuerpo más
desarrollado siendo ya una adolescente en su total plenitud, aprovechando la ocasión para
masajearle sus duros pechos con la excusa de que esa crema iba muy bien para la piel de
los senos, que hacía que se mantuvieran turgentes, recreándose en esta operación, además
de manosear a su gusto la gordita vagina de la cría, cuya rajita se abrió completamente
con gran facilidad al pasar por ella sus dedos con la crema, por lo que supuso que ya se
la estaban follando, aunque no dijo nada, pero su excitación era tan evidente ya, que su
polla ya estaba echando el líquido preseminal que había dejado una mancha en su
pantalón, aunque por suerte paso desapercibida para las niñas, diciendo Paula cuando
termino con Jessi:
- Yo también quiero.
- Pero cariño, si tú no tienes pelitos apenas todavía.
- Sí, mira, aquí tengo unos pocos (apartándose el tanga la niña y dejando ver unos vellos
finos que apenas se veían por ser rubia la nena).
- Bueno, venga, que te los quito a ti también (para contentar a la cría).
En ese momento llegó a casa la madre de Katia con su hermano pequeño que, al ver a
tantas niñas desnudas, se quedó mirándolas sorprendido, aunque ya estuviera
acostumbrado a ver a su hermana así muchas veces, preguntando su madre un poco
alterada:
- Pero ¿qué está pasando aquí?
- Nada, mamá. Es que papá nos estaba rasurando para el Concurso.
Diciendo ella a su marido:
- Ya te vale a ti también. Esperemos que no les parezca mal a sus padres.
Y defendiendo Katia a su padre:
- Es que se lo pedimos nosotras.
- Sólo me faltaba Paula ya. Iba a hacérselo ahora.
- Pues venga, acaba ya y vosotras, niñas, a vestiros a tu habitación, que tu hermano no
hace más que miraros.
Mientras, Paula se quedaba completamente desnuda en la bañera, y al quedarse solo
con ella, el padre de Katia ya pudo centrarse en ella con total libertad, y a pesar de que su
mujer ya estaba en casa, no podía aguantar más, aprovechando la ocasión para manosear
el coñito de Paula con la crema con más insistencia, metiéndola los dedos y haciéndola
gemir hasta provocarle un orgasmo que se le manifestó haciéndose pis la cría en el
momento en el que entraba su hermana Cris en el baño que al ver como se meaba Paula,
empezó a reírse, llamando a sus amigas:
- Chicas, Paula se ha meado, jaja.
Todas fueron al baño riéndose, avergonzando a Paula, por lo que el padre de Katia tuvo
que intervenir.
- Bueno, dejad en paz a Paula, que es más pequeña que vosotras (aliviado porque no se
hubieran dado cuenta de que la había estado masturbando y que Paula tampoco hubiera
dicho nada).
Pero al ver su mujer lo que había pasado, se quedó mirándole como preguntándole:
- (¿Qué le has hecho a la cría?)
Y como él se encogió de hombros como no sabiendo que decir, ella le dijo en voz baja:
- Oye, vale que se lo hagas a tu hija eso, pero que se lo hagas a esta cría también… A
ver si se lo dice a sus padres y tenemos un problema.
- No va a decir nada, tranquila.
- Sí, anda, mira cómo estás (señalándole el bulto que todavía se apreciaba en su
pantalón). Quédate aquí un rato mientras se te baja.
Cuando se quedó sólo en el baño, empezó a masturbarse porque no podía más y al poco
rato le salió una cantidad de semen como pocas veces recordaba, ya que la situación
vivida le había excitado mucho más de lo que pensaba.
Finalmente llegó el día de la fiesta con todas las niñas muy nerviosas y los padres
expectantes por cómo sería esa fiesta tan especial.
Reunidos de nuevo en el Salón de Actos, las mamás estábamos en los vestuarios con
nuestros hijos e hijas, dándoles los últimos retoques antes de salir, hablando entre
nosotras:
- Mi hijo está nervioso, porque es la primera vez que participa en algo así y tiene miedo
de que la pollita se le ponga dura al ver a las niñas.
- Bueno, eso les pasará a muchos. Dile que no se preocupe. A más de un papá le va a
pasar también, jaja.
- Míralo, aquí está. Con este bañador mira el bulto que se le nota.
- Ya veo, le dará vergüenza, claro. Si quieres te digo un truco para que durante la fiesta
esté más relajado y no le pase eso.
- ¿Qué truco?
- Que le masturbes ahora para que se desahogue y luego no se le ponga dura tan fácil.
- ¿Qué dices? Cómo le voy a hacer eso. Yo nunca le masturbé.
- Si te da apuro, si quieres se lo hago yo, pero créeme que es la mejor solución.
- ¡Ay!, no sé qué decirte. No sabía que se hicieran estas cosas.
- Seguro que a los otros niños se lo hacen, porque les va a pasar lo mismo.
- Bueno, a ver si quiere él, se lo voy a decir.
La madre del niño estuvo un rato hablando con su hijo, mientras me miraban en algún
momento para finalmente acercarse a mí:
- Me dice que se lo hagas tú, que conmigo le da vergüenza.
- Bueno, me meteré en el baño con él.
Nos metimos en uno de los baños y al crío por los nervios parecía que no se le ponía
dura, por lo que decidí abrirme la blusa para enseñarle las tetas y dejarle que me las tocara,
lo que causó un efecto inmediato, porque al momento llegó su erección y yo empecé a
hacerle la paja hasta que echó un buen chorro de líquido transparente que todavía no era
semen, pero que intenté no me manchara la ropa, porque si no tendría que ir a cambiarme.
Al salir, le dije a su madre:
- Ya está. El niño se ha quedado mucho más tranquilo.
- Gracias, amiga. Ahora estoy más tranquila yo también. ¿Y con las crías se tienen
trucos también?
- Sí, claro. Mi hija ya participó el año pasado en el “Concurso de Miss Tanguita” y allí
vi de todo.
- Ya me imagino, con todo el escándalo que se armó. Decían que se follaban a las crías
y que por eso lo prohibieron.
- No te voy a decir que no. Había de todo, pero allí aprendí muchos trucos para que se
fijaran más en las nenas.
- ¿Qué hacían?
- Antes de desfilar en tanga, lo que hacían las mamás era masturbar a las crías también
para que se les quedara la vagina más hinchada y así se les marcara más la rajita y con
eso conseguían más votos.
- ¡Ah! Ya entiendo. A mi sobrina se le nota mucho también, pero me dice mi hermana
que eso es porque el padre está siempre tocándola y metiéndola el dedo.
- Ya me lo imagino, pero mientras no la meta otra cosa…
- No creo, es pequeña todavía.
- Bueno, si le anda haciendo eso, en cualquier momento…
- Puede ser, porque yo siempre veo a la cría encima del padre.
Cuando llegó la hora, las madres nos fuimos a ocupar nuestros asientos mientras
empezaba el primer desfile de las niñas con esos vestidos tan sexys, haciéndolo con
mucha gracia y desparpajo, dando esa imagen tan morbosa de ver a unas niñas
maquilladas y con finos tacones que resaltaban más su cuerpos si cabe, adornadas con
pendientes, pulseras y demás detalles que embellecen a una mujer, adoptando esas
posturas de adultas, que provocaban que algunos de los padres ya empezaran a tocarse la
polla por encima del pantalón.
Saliendo del grupo, empezaron a acercarse al borde del escenario, primero una niña
rubia de mirada penetrante remarcada por su maquillaje, de largas piernas, con un vestido
verde ajustado y cortísimo que apenas la tapaba el culito y que al agacharse pudimos ver
perfectamente su tanga del mismo color que el vestido.
Luego, otra morenita, más rellenita, con un vestido blanco cuyo escote resaltaba unos
pechos que se la movían al andar, contoneándose igualmente ante nosotros y agachándose
con las piernas abiertas echándose hacia atrás pudiendo enseñándonos como a través de
sus bragas transparentes, sus gruesos labios vaginales.
Después se acercó otra de las niñas más pequeñas, a la que nos costó reconocer que era
Paula, por su maquillaje y gracioso sombrero que cubría su cabeza y porque en principio
no llamaba tanto la atención al llevar una chaqueta larga que la tapaba toda, pero que al
quitársela, nos dejó ver su minivestido semitransparente en el que se marcaban claramente
sus pezones, teniendo por la parte de abajo unos flecos que al moverse y al andar
mostraban totalmente su vagina cubierta solamente por un fino hilo que pasaba a través
de su rajita y del culo por detrás, levantando las exclamaciones de los hombres, porque
era el vestido más sugerente que habíamos visto y que ella lucía con mucha sensualidad,
no aparentando ni mucho menos la edad que tenía, lo que hacía más morbosa todavía esa
imagen.
Después del desfile de los niños, muy guapos también con su ropa, pero mostrándose
más tímidos que las niñas, empezó el ejercicio de gimnasia, con las niñas dando volteretas
y poniendo posturas en las que abrían completamente sus piernas, apreciándose
perfectamente la belleza de sus figuras enfundadas en esas mallas y monos ceñidos a su
cuerpo, oyéndose murmullos entre los padres cuando esas posturas exponían las vaginas
de las niñas completamente a la vista tras la fina tela, arrancando muchos aplausos al
terminar.
Seguidamente se pasó al esperado desfile de Miss Tanguita, saliendo las niñas al son
de la música que se ponían a bailar mientras pasaban ante nosotros luciendo todos sus
encantos.
Al salir juntas de todas las edades, se hacía gracioso ver a las más pequeñas junto a las
mayores ya desarrolladas, sin que eso evitara que se fijara la vista sobre las que hacían el
esfuerzo de llamar la atención del público y del Jurado con su gracia y picardía.
Sus bonitos cuerpos se mostraban en todo su esplendor y variedad para todos los gusto,
al mostrarse completamente sus cuerpos antes nosotros, pero quizás, quien acaparó más
miradas fue una nena que no era ni de las más mayores ni de las pequeñas, pero la belleza
de su cuerpo semidesnudo resaltaba sobre las demás con su pelo negro largo, sus ojos
claros y su preciosa piel luciendo un bikini rojo que hacía destacar sus largas piernas y
pechos duros y redondos que con sus movimientos amenazaban con salirse fuera con sus
movimientos sensuales, ante la mirada absorta de los hombres que parecían hipnotizados.
Aunque ya habían advertido a las niñas que no fueran tan descaradas como en las
últimas ediciones de Miss Tanguita para que no hubiera quejas, empezaron a verse todos
los trucos conocidos en este tipo de concursos, por lo que las niñas no pudieron evitar
intentar destacar entre las demás, seguramente alentadas por sus madres para obtener la
mejor puntuación, por lo que cuando una de las pequeñas, al pasar delante del Jurado, se
apartó el tanga mostrándoles su rajita, las demás la imitaron por lo que al final pudimos
ver el coñito de casi todas ante el murmullo de la gente, ya que algunos no aprobaban que
hicieran esas cosas, siendo callados por los demás que las vitoreaban cada vez que lo
hacían, incluso varias veces.
Ya sin ningún límite, llevadas por la situación, otras se quitaban la parte de arriba del
bikini para mayor entusiasmo del público masculino que podía apreciar esos ricos
pezones en las incipientes tetitas de algunas y otras ya formadas en esos menudos cuerpos
que aparte de admirarlos lo que apetecía realmente era disfrutarlos en todo su esplendor.
Entre el público, la temperatura iba subiendo y algunos de los padres que tenían a sus
hijas más pequeñas sentadas en sus piernas, debido a su excitación y aprovechando la
poca luz que había, se les veía como ponían las manos bajo su ropa, seguramente
acariciándolas más íntimamente de lo permitido por sus mujeres si los vieran, llevados
por el morbo del espectáculo.
Al terminar las niñas, salieron los niños con sus bañadores tipo tanga para no ser menos
que las nenas, alegrándonos la vista a las mujeres, con ese aspecto aniñado algunos, de
los que apetece besarlos sin parar su rica boca, mientras otros con un mayor desarrollo,
mostraban ese morbo adolescente que turba a cualquier mamá al observar esos cambios
en su hijo.
Yo creo que todas nosotras nos llamó la atención esos bultos exagerados que marcaban
esos bañadores, algunos tan pequeños, que eran incapaces de tapar las pollitas de algunos
que se le habían puesto duras y que al andar se les salía por fuera, levantando nuestras
exclamaciones y risas nerviosas, sobre todo, cuando alguno más atrevido, se bajaba el
tanga enseñándolo todo al pasar frente a nosotras, que hicieron a más de una babear
mientras sus mamás les miraban orgullosas, preguntándolas alguna amiga a su lado:
- ¿Le has depilado también? Es que me pareció que no tenía pelitos al bajarse el tanga.
- Sí, es que con esos bañadores tan pequeños, se le veían los pelitos y quedaban muy
feos.
- Hacen como las nenas entonces.
- Claro, No ves que ahora está de moda también entre los chicos. Ahora ya todos se
depilan.
- Si yo tuviera un hijo no sabría hacérselo, con tanta cosa que tienen para quitárselos
todos.
- Bueno, es todo práctica. A mí me enseñó una amiga que tiene una Clínica de Estética
donde van muchos hombres a hacérselo. Se les agarra la pollita y vas rasurando alrededor
y luego por los testículos con cuidado también.
- Buufff, al crío se le pondrá dura con tanto manoseo.
- Sí, claro, pero es mejor así, porque se pone la piel más tersa y se ven mejor los pelitos.
- Chica, a mí me daría morbo eso. Ya me gustaría verlo.
- Pues te invito cuando se los quite, jaja, si mi hijo está de acuerdo, claro.
Finalmente se retiraron muy aplaudidos, antes de dar paso al último número musical
en el que un grupo de niños y niñas iban a bailar desnudos una danza que habían ensayado.
Durante ese descanso, los miembros del Jurado se levantaron, entrando alguno en el
vestuario para seguir examinando a las niñas, descubriendo uno de ellos a uno de los
padres que se había apuntado para ser Jurado con una de las nenas sentada encima de un
mueble con las piernas abiertas, a la que estaba follando:
- ¿Qué le estás haciendo a la cría?
- Nada, es que la cría me dijo que si la daba más puntuación a ella, se dejaba follar. No
se lo digas a nadie, por favor.
- No, tranquilo. Mírala que pronto aprende. Cuando acabes, déjamela a mí.
- Sí, ya me voy a correr. ¡Aaaahhh, que rico!, qué maravilla de coñito tiene. Tómala,
aquí la tienes.
Todavía con el semen chorreando por su vagina, el otro empezó a metérsela en esa
misma posición, queriendo correrse rápido antes de que alguien le descubriese y al
terminar, volvió a hablar con el otro:
- ¿Te follaste a alguna más?
- Sí, a otra antes también, pero entre las dos me han dejado seco ya.
- Jaja, bueno, yo voy a cumplir mi palabra y la voy a dar la puntuación máxima también.
Terminado el descanso, empezó el número final, saliendo al escenario un grupo de
chicos y chicas desnudos bailando al son de una música como tribal africana, muy sensual
y rítmica que simulaba una orgía entre ellos, lo que excito sobremanera a todos los
presentes, alguno de los cuales aprovechando la poca luz que había para masturbarse de
una forma discreta ante la mirada enfadada de sus mujeres, las que se habían dado cuenta.
Los chicos, completamente erectos simulaban una penetración a las niñas, que
correspondían con unas felaciones, esta vez, si reales, que sorprendieron y dejaron un
poco confundidos a los padres de los que integraban ese grupo, que seguramente
desconocían el alcance real de lo que iban a hacer sus hijas, sin saber cómo reaccionar,
pero el ambiente de sensualidad hipnótica que se había creado, les hizo ver eso como algo
normal.
Finalizado todo, nos quedamos todos como en estado de shock por lo que habíamos
visto, esperando solamente los premios finales, que como siempre, no dejaron a todos
contentos, porque había ganado precisamente la niña a la que se habían estado follando
los del Jurado, saliendo acusaciones de todo tipo entre las madres más envidiosas,
escuchando a la madre de la ganadora decirle a su hija:
- ¿Hiciste lo que te dije?
- Sí, mamá, les dije que dejaba que me follasen si me daban más puntos.
- Muy bien, hija. ¿El Director de la Agencia Baccara te folló también?
- No, no se lo pude decir.
- Bueno, como ganaste tú el concurso, a ver si nos llama después para ofrecerte ser de
la Agencia.
Después de la entrega de premios, el Director de la “Agencia Baccara” nombró a las
niñas con las que querían trabajar en su Agencia, incluida la ganadora del Concurso,
empezando posteriormente a hablar con sus padres para convencerles de que dejaran a las
niñas en sus manos para promocionarlas y convertirlas en unas estrellas de internet, entre
otras cosas.
Al terminar el Concurso y las actividades, las niñas y niños participantes se juntaron
con sus padres para seguir disfrutando de la fiesta con unas bebidas y comida que habían
preparado, comentando entre ellos todo lo que habían visto, estando la mayoría de las
niñas todavía con el bikini puesto presumiendo ante los papás que las miraban, algunos
con disimulo y otros más descaradamente, ya que algunas se habían quitado la parte de
arriba al tener poco pecho todavía como el caso de la hija de unos amigos que era halagada
por otro de los padres:
- Caray, Martita, que tetitas tan bonitas te están saliendo (mientras se las tocaba con la
mano apretando sus pezones en punta, lo que hizo apartarse a la niña un poco avergonzada
por los toqueteos).
Diciéndola su madre al verlo:
- Anda, Marta, ponte algo, no estés así aquí en la fiesta (mirando al padre un poco
m*****a por su atrevimiento, pero sin decirle nada por la confianza que se tenían).
Por lo que, ante esa mirada, él intentó quitarle importancia al asunto:
- Están preciosas todas. Da gusto verlas con esas tanguitas. Debe ser una alegría tener
una nena así en casa. Yo por desgracia, solo tengo dos niños, jaja.
- Bueno, tú también tendrás que estar contento con ellos. Son muy guapos tus hijos.
- Sí, claro, la que está más contenta es su madre, jaja.
- Qué malo eres. Tú, al menos tienes sobrinas.
- Sí, es verdad, pero no creas que me deja mucho disfrutarlas su padre.
- Hombre, si te ve sobarlas las tetas como a mi hija, te vigilará de cerca.
- Vaya, perdona si te m*****ó que se las tocara, pero al verlas así tan duritas, son toda
una invitación.
- Sí, lo entiendo, por eso la dije que se pusiera algo encima.
Mientras tanto, otros aprovechaban también para sobarles el culo a las niñas,
aprovechando la relajación del ambiente y que el vino empezaba a hacer sus efectos y
también el despiste de alguna de las mamás, más centradas en felicitar a los hijos de sus
amigas, besuqueándolos y abrazándolos apretándolos entre sus pechos.
El ambiente se había caldeado demasiado, pero llegaba la hora de marcharse a sus
casas, en las que esa noche, seguramente algún papá disfrutaría especialmente de sus
bonitas hijas y alguna mamá caería también en la tentación de compartir cama con sus
hijos igualmente, pero eso son ya otras historias muchas veces contadas por mí.
citándonos a una reunión de padres, de las que eran habituales a lo largo del curso. Al
llegar nos acomodamos en el salón junto a los demás padres y nuestros hijos, dispuestos
a escuchar lo que tenían que decirnos, dirigiéndose a nosotros la Directora del Colegio:
- Les hemos citado porque como saben, este año las autoridades han prohibido el
“Concurso de Miss Tanguita” que celebrábamos todos los años los Colegios de la ciudad
de una forma pública con la ayuda del Ayuntamiento y de varias marcas que nos
patrocinaban. Ha sido una pena que por unos malos entendidos haya pasado esto y las
niñas están bastante apenadas, por lo que hemos decidido aprovechar la fiesta de fin de
curso para celebrar este concurso, pero de una forma privada, a nivel de nuestro Colegio
solo.
Preguntando uno de los padres:
- ¿Y no habrá ningún problema por celebrar el concurso nosotros?
- No, porque es a nivel interno. Es una fiesta privada del Colegio en la que no tienen
por qué meterse. Además, contamos con la ayuda de la “Agencia Baccara”, que era la que
organizaba el concurso otros años y aquí está su Director para que le hagan todas las
preguntas que quieran.
- Con su permiso, yo quería preguntarle al Director si van a seguir promocionando a
las niñas como hacían otros años.
- Sí, nosotros vamos a fijarnos en todas las niñas y si vemos a alguna con posibilidades
y talento, hablaremos con sus papás para hacer algo con ellas, catálogos, promociones o
trabajos especiales, ya saben.
Diciendo una de las madres:
- Yo creo que si prohibieron ese concurso fue por algo. Era una vergüenza como se
exhibían las crías y como algunos aprovechaban para sobarlas y aprovecharse de ellas.
Contestándole la Directora:
- Esa es su opinión, que otros padres no comparten. Tengo que decirles, además, que
nadie va a estar obligado a participar en esta Fiesta, por lo que solo permitiremos la
entrada a las familias que dejen a sus hijas hacerlo y los que no participen no podrán
asistir.
En ese momento se levantó un murmullo entre los asistentes, discutiendo entre ellos
sobre la conveniencia o no de permitir a sus hijas participar en la fiesta, añadiéndose al
alboroto la petición de algunas de las niñas presentes a sus padres, para que las dejaran
estar en la Fiesta.
- Tranquilos, escuchen un momento. El Director de la Agencia les va a explicar en qué
va a consistir exactamente esta Fiesta que queremos organizar, para que tomen su
decisión:
- Tengo que decirles que en realidad se tratará de una Fiesta de fin de curso, en la que
va a haber varias actividades, con algunas novedades respecto a lo que era el Concurso
de Miss Tanguita. Los niños también podrán participar, habrá música, bailes, desfiles de
moda y alguna actividad en las que tendrán que estar desnudos, como las que ya hacen a
lo largo del curso en las clases y por supuesto, el Concurso de Miss Tanguita, en el que
todas las niñas participarán juntas sin grupos de edades, aunque estarán las niñas por un
lado y los niños por otro y habrá varios premios que serán dados por el Jurado que está
formado por mí, por algún profesor y padres que no tengan a sus hijos participando en la
fiesta. Los que quieran ser parte del Jurado que hagan su petición al Colegio.
Al salir de la reunión, continuaban las discusiones entre los padres y las madres sobre
la conveniencia de esta fiesta del Colegio, diciendo uno de los padres dirigiéndose a su
mujer:
- Yo voy a apuntarme para ser Jurado, ya que no dejas a la niña participar.
- Tú me dijiste que no querías que participara tu hija para que no se expusiera ahí
delante de todos ¿y ahora me dices que quieres ser Jurado?
- Es que, si casi todas las niñas van a participar, necesitarán gente para el Jurado.
- Sí, sí, eres muy listo tú. Lo que no quieres es perderte la fiesta para poder ver a las
demás nenas desnudas.
Mientras, otra de las niñas insistía a sus padres para que la dejaran participar:
- Todas mis amigas van a ir. ¿Por qué no me dejáis?
- No sé, hija. No me parece bien que salgáis ahí medio desnudas y todos estén mirando.
Interviniendo el padre de una amiga:
- Son unas crías solo. No pasa nada porque salgan en bikini o desnudas.
- Sí, pero vosotros bien que os quedáis mirando disfrutando de ellas.
- Es que hay alguna muy guapa y las mayores ya están en desarrollo, pero a mí no me
importa que mi hija participe.
- Yo quiero también; venga, mamá, déjame.
- No sé, ya veremos lo que hacemos, hija.
Pasados unos días, nuestra hija nos dijo:
- Mamá, tenemos que ir a comprar la ropa para la fiesta del Colegio:
- ¿Qué necesitas?
- Nos dijeron que teníamos que llevar unos vestidos para hacer el desfile de moda, unas
mallas para hacer las exhibiciones de gimnasia y un bikini para el Concurso.
- Bueno, iremos por la tarde al Centro Comercial.
Cuando llegamos a la tienda ya había algunos padres con sus hijas probándose alguna
cosa, como una de las niñas a la que su madre la decía que la malla la quedaba demasiado
apretada porque se la marcaba todo:
- Es que son así, mamá. Tiene que quedar así.
- ¿Marcándosete toda la rajita? Si hasta se te mete por dentro. (Y dirigiéndose a una de
las dependientas) ¿No hay una talla mayor?
- No, son talla única. Lo que pasa es que como su hija es gordita, se le ajusta más y se
la nota todo, pero no pasa nada, son unas niñas.
La madre de la nena seguía sin estar muy convencida diciéndole a su marido:
- ¿Y tú no dices nada? ¿Te parece bien que tu hija vaya así?
- Bueno, la nena está muy guapa, y ya oíste a la dependienta. Si te parece eso muy
atrevido, no sé qué vas a decir cuando se pruebe los tangas.
- ¡Ay Dios! Que hombres…
Otra de las niñas salió del probador con un bikini amarillo muy bonito que contrastaba
con su piel morena y al darse la vuelta para que la vieran, dijo su madre alarmada:
- Pero hija, si se te ve todo el culo.
- Claro, mamá, es una tanga.
Interviniendo otra de las madres:
- Es lo que van a llevar todas. Mira la mía el que se quiere llevar. Dos tiras con este
triangulito que apenas la tapa nada.
- Son de esos que llaman de hilo. A las niñas les encantan y a la tuya la queda muy bien
porque tiene un buen culito y lo luce mucho.
- Sí, mi marido quiere que los use yo también, pero son muy incómodos porque la tira
se me mete por todos lados y cuando voy andando con el roce me pongo toda cachonda.
- Jaja, es verdad, a mí también me pasa cuando los llevo y me mojo toda.
Un hombre que estaba acompañando a su mujer de compras andaba por allí
disimulando, mirando todo lo que podía a las crías, cuando oímos como le llamaba su
mujer:
- Anda, vamos ya… ¿Qué haces ahí mirando?
Al acercarse la mujer, al ver a las niñas en bikini por allí, le reprendió:
- ¿Estabas mirando a las niñas?
- No, no, es que… (Balbuceando nervioso).
- Como que no. Siempre estás igual. No puedo contigo. Tienes una hija de la edad de
esas crías, ¿no te da vergüenza? Si te ven aquí mirando, los papás te van a decir algo.
A nosotros nos dio un poco la risa esa situación y sentimos cierta pena por el señor:
- Pobre, jaja. Teníamos que invitarle a la fiesta del Colegio.
- Sí, iba a disfrutar mucho porque creo que su mujer ya le ha pillado más de una vez en
casa metiendo mano a su hija, jaja.
Finalmente, terminamos de comprarlo todo y nos fuimos, pero al día siguiente nuestra
hija nos dijo:
- Voy a ir a casa de Katia con Andrea, Cris y Jessi, porque vamos a ensayar para la
fiesta.
- Ah, muy bien, hija. Llévate todo lo que compramos.
Cuando llegaron a casa de Katia, vieron que acompañaba a Cris su hermana pequeña
Paula, que también iba a participar en la fiesta, estando sólo el padre de Katia en casa, al
que dijo su hija:
- Vamos a mi habitación, que tenemos que probarnos la ropa.
- De acuerdo, portaros bien y no arméis mucho jaleo.
- Vale, papá.
Ya dentro de la habitación y después de estar un rato probándoselo todo, les dice
Andrea a sus amigas:
- Katia, ¿Por qué no hacemos un desfile y que tu padre nos puntúe?
- Bueno, se lo voy a decir.
Como el padre de Katia estuvo de acuerdo, las niñas fueron a la sala, desfilando primero
con los vestidos que habían comprado, muy sexys, ajustados y cortitos, que dejaron al
padre de Katia con la boca abierta:
- ¡Qué guapas estáis!
El padre de Katia se quedó mirando a las niñas, con esos vestidos ceñidos a sus
pequeños cuerpos, que resaltaban sus figuras, mostrando sus preciosas piernas, unas más
delgaditas y otras con evidentes formas que le turbaron.
- ¿Ya nos viste bien? Tienes que darnos puntos, papá.
- Ummmhh, si, bueno, para Cris 7 puntos, Andrea 8, para ti Katia y Lore, un 9 y un 10
para Jessi.
- Papá, ¿y para Paula?
- Ah, sí, perdona Paula, un 8 para ti, que estás muy guapa también.
Paula le dio las gracias al padre de Katia, mientras Jessi presumía de su mejor
puntuación, diciéndola las demás:
- A ti te dio un 10 porque eres la que tiene más tetas y casi se te salían del vestido, jaja.
Diciendo Katia:
- Bueno, ahora vamos a hacer otro desfile.
Al poco rato volvieron a aparecer las niñas en la sala, esta vez con los bikinis puestos,
lo que dejó al padre de Katia sin palabras y mirando embobado como las niñas se ponían
delante de él, mostrándose, dándose la vuelta y poniendo posturas para que él las
puntuara.
La última en ponerse delante de él fue Jessi, que era la que tenía el cuerpo más
exuberante, lo que dejó al padre de Katia resoplando y sin darle descanso, su hija le dice:
- Venga papá, danos puntos.
Visiblemente excitado, sólo acierta a decir.
- Bueno, volver a desfilar otra vez, que tengo que fijarme bien.
Mirándolas ahora con más detalle, se fijó en que en a alguna de las niñas les salían los
pelitos del pubis por fuera del tanga, debido a su pequeño tamaño:
- Mirar, es que se os ven los pelitos y eso queda muy feo. Tendríais que rasuraros para
ir al Concurso.
- Sí, es verdad. ¿Y si nos los quitamos ahora?
Diciendo Cris:
- Es que yo nunca me los rasuré y no se hacerlo.
Añadiendo Katia:
- A mí me los quita mi papá cuando tengo, ¿queréis que os los quite a vosotras?
- Sí, vale.
- Papá, ¿nos rasuras los pelitos?
- ¿Yo?... Bueno, si queréis os lo hago. Vamos al baño, mejor. ¿Quién quiere la primera?
- Yo (dijo mi hija)
- Métete en la bañera y quítate el tanga. Que te voy a echar esta espuma primero, para
que salgan mejor, como le hago a Katia.
Mi hija se quedó desnuda en la bañera con las piernas abiertas ante la mirada nerviosa
del padre de Katia que empezó a echarle la crema por su zona vaginal pasando
posteriormente la cuchilla ante la atenta mirada de las demás niñas.
- Tú tienes pocos pelitos Lore, ¿te los sueles rasurar?
- Sí, me lo hace mi papá también.
- Claro, estáis más bonitas sin ellos. Yo siempre se los quito a Katia cuando la salen.
Al terminar de pasar la cuchilla por todos los lados, el padre de Katia pasó la mano por
toda la zona vaginal para asegurarse que no quedaba ninguno, aprovechando para abrirle
la rajita con los dedos a Lore, debido a su excitación, sin importarle que las demás
estuvieran allí mirando, no pudiendo tampoco evitar decirla:
- Uuuffff, tienes un coñito precioso, Lore… (Provocando las risas de sus amigas),
diciéndole su hija:
- Papaaaá, no te emociones, ¡eh!
- Perdona, hija. Bueno, Lore, ahora te voy a echar esta crema hidratante para que no se
te irrite.
Al echar la crema, nuevamente aprovechó para manosear toda la zona, resbalándose
sus dedos hacia el interior de su vagina, haciendo estremecerse a mi hija mientras era
evidente su erección en el pantalón, pero quizás consideró que estaba recreándose
demasiado en los masajes y para que su hija no volviera a llamarle la atención, lo dejó
ahí, muy a su pesar:
- Venga, ya está, la siguiente.
- Ahora yo (dijo Andrea)
Cuando Andrea se quedó desnuda en la bañera, el padre de Katia dijo:
- Tú sí que tienes bastante. Tengo que echarte más espuma.
Volvió a repetir la misma operación con Andrea, tardando un poco más por la cantidad
de pelo que tenía que rasurar, diciéndola que abriera más las piernas para poder rasurar
los pelitos que tenía cerca del culito también, quedando la cría totalmente expuesta ante
sus ojos, provocando que su corazón se acelerara más todavía, siéndole cada vez más
difícil controlar sus impulsos, m*****ándole ya claramente su polla toda dura dentro del
pantalón, sintiendo a la vez un poco de culpabilidad por estar excitándose de esta forma
con las amigas de su hija:
- No les parecerá mal a vuestros padres que os haya rasurado, ¿no?
- No sé, si nos dicen algo les diremos que teníamos que hacerlo para el Concurso.
Después continuó con Cris haciendo lo mismo y cuando Jessi se metió en la bañera
desnuda, se sintió especialmente turbado, porque era la que tenía el cuerpo más
desarrollado siendo ya una adolescente en su total plenitud, aprovechando la ocasión para
masajearle sus duros pechos con la excusa de que esa crema iba muy bien para la piel de
los senos, que hacía que se mantuvieran turgentes, recreándose en esta operación, además
de manosear a su gusto la gordita vagina de la cría, cuya rajita se abrió completamente
con gran facilidad al pasar por ella sus dedos con la crema, por lo que supuso que ya se
la estaban follando, aunque no dijo nada, pero su excitación era tan evidente ya, que su
polla ya estaba echando el líquido preseminal que había dejado una mancha en su
pantalón, aunque por suerte paso desapercibida para las niñas, diciendo Paula cuando
termino con Jessi:
- Yo también quiero.
- Pero cariño, si tú no tienes pelitos apenas todavía.
- Sí, mira, aquí tengo unos pocos (apartándose el tanga la niña y dejando ver unos vellos
finos que apenas se veían por ser rubia la nena).
- Bueno, venga, que te los quito a ti también (para contentar a la cría).
En ese momento llegó a casa la madre de Katia con su hermano pequeño que, al ver a
tantas niñas desnudas, se quedó mirándolas sorprendido, aunque ya estuviera
acostumbrado a ver a su hermana así muchas veces, preguntando su madre un poco
alterada:
- Pero ¿qué está pasando aquí?
- Nada, mamá. Es que papá nos estaba rasurando para el Concurso.
Diciendo ella a su marido:
- Ya te vale a ti también. Esperemos que no les parezca mal a sus padres.
Y defendiendo Katia a su padre:
- Es que se lo pedimos nosotras.
- Sólo me faltaba Paula ya. Iba a hacérselo ahora.
- Pues venga, acaba ya y vosotras, niñas, a vestiros a tu habitación, que tu hermano no
hace más que miraros.
Mientras, Paula se quedaba completamente desnuda en la bañera, y al quedarse solo
con ella, el padre de Katia ya pudo centrarse en ella con total libertad, y a pesar de que su
mujer ya estaba en casa, no podía aguantar más, aprovechando la ocasión para manosear
el coñito de Paula con la crema con más insistencia, metiéndola los dedos y haciéndola
gemir hasta provocarle un orgasmo que se le manifestó haciéndose pis la cría en el
momento en el que entraba su hermana Cris en el baño que al ver como se meaba Paula,
empezó a reírse, llamando a sus amigas:
- Chicas, Paula se ha meado, jaja.
Todas fueron al baño riéndose, avergonzando a Paula, por lo que el padre de Katia tuvo
que intervenir.
- Bueno, dejad en paz a Paula, que es más pequeña que vosotras (aliviado porque no se
hubieran dado cuenta de que la había estado masturbando y que Paula tampoco hubiera
dicho nada).
Pero al ver su mujer lo que había pasado, se quedó mirándole como preguntándole:
- (¿Qué le has hecho a la cría?)
Y como él se encogió de hombros como no sabiendo que decir, ella le dijo en voz baja:
- Oye, vale que se lo hagas a tu hija eso, pero que se lo hagas a esta cría también… A
ver si se lo dice a sus padres y tenemos un problema.
- No va a decir nada, tranquila.
- Sí, anda, mira cómo estás (señalándole el bulto que todavía se apreciaba en su
pantalón). Quédate aquí un rato mientras se te baja.
Cuando se quedó sólo en el baño, empezó a masturbarse porque no podía más y al poco
rato le salió una cantidad de semen como pocas veces recordaba, ya que la situación
vivida le había excitado mucho más de lo que pensaba.
Finalmente llegó el día de la fiesta con todas las niñas muy nerviosas y los padres
expectantes por cómo sería esa fiesta tan especial.
Reunidos de nuevo en el Salón de Actos, las mamás estábamos en los vestuarios con
nuestros hijos e hijas, dándoles los últimos retoques antes de salir, hablando entre
nosotras:
- Mi hijo está nervioso, porque es la primera vez que participa en algo así y tiene miedo
de que la pollita se le ponga dura al ver a las niñas.
- Bueno, eso les pasará a muchos. Dile que no se preocupe. A más de un papá le va a
pasar también, jaja.
- Míralo, aquí está. Con este bañador mira el bulto que se le nota.
- Ya veo, le dará vergüenza, claro. Si quieres te digo un truco para que durante la fiesta
esté más relajado y no le pase eso.
- ¿Qué truco?
- Que le masturbes ahora para que se desahogue y luego no se le ponga dura tan fácil.
- ¿Qué dices? Cómo le voy a hacer eso. Yo nunca le masturbé.
- Si te da apuro, si quieres se lo hago yo, pero créeme que es la mejor solución.
- ¡Ay!, no sé qué decirte. No sabía que se hicieran estas cosas.
- Seguro que a los otros niños se lo hacen, porque les va a pasar lo mismo.
- Bueno, a ver si quiere él, se lo voy a decir.
La madre del niño estuvo un rato hablando con su hijo, mientras me miraban en algún
momento para finalmente acercarse a mí:
- Me dice que se lo hagas tú, que conmigo le da vergüenza.
- Bueno, me meteré en el baño con él.
Nos metimos en uno de los baños y al crío por los nervios parecía que no se le ponía
dura, por lo que decidí abrirme la blusa para enseñarle las tetas y dejarle que me las tocara,
lo que causó un efecto inmediato, porque al momento llegó su erección y yo empecé a
hacerle la paja hasta que echó un buen chorro de líquido transparente que todavía no era
semen, pero que intenté no me manchara la ropa, porque si no tendría que ir a cambiarme.
Al salir, le dije a su madre:
- Ya está. El niño se ha quedado mucho más tranquilo.
- Gracias, amiga. Ahora estoy más tranquila yo también. ¿Y con las crías se tienen
trucos también?
- Sí, claro. Mi hija ya participó el año pasado en el “Concurso de Miss Tanguita” y allí
vi de todo.
- Ya me imagino, con todo el escándalo que se armó. Decían que se follaban a las crías
y que por eso lo prohibieron.
- No te voy a decir que no. Había de todo, pero allí aprendí muchos trucos para que se
fijaran más en las nenas.
- ¿Qué hacían?
- Antes de desfilar en tanga, lo que hacían las mamás era masturbar a las crías también
para que se les quedara la vagina más hinchada y así se les marcara más la rajita y con
eso conseguían más votos.
- ¡Ah! Ya entiendo. A mi sobrina se le nota mucho también, pero me dice mi hermana
que eso es porque el padre está siempre tocándola y metiéndola el dedo.
- Ya me lo imagino, pero mientras no la meta otra cosa…
- No creo, es pequeña todavía.
- Bueno, si le anda haciendo eso, en cualquier momento…
- Puede ser, porque yo siempre veo a la cría encima del padre.
Cuando llegó la hora, las madres nos fuimos a ocupar nuestros asientos mientras
empezaba el primer desfile de las niñas con esos vestidos tan sexys, haciéndolo con
mucha gracia y desparpajo, dando esa imagen tan morbosa de ver a unas niñas
maquilladas y con finos tacones que resaltaban más su cuerpos si cabe, adornadas con
pendientes, pulseras y demás detalles que embellecen a una mujer, adoptando esas
posturas de adultas, que provocaban que algunos de los padres ya empezaran a tocarse la
polla por encima del pantalón.
Saliendo del grupo, empezaron a acercarse al borde del escenario, primero una niña
rubia de mirada penetrante remarcada por su maquillaje, de largas piernas, con un vestido
verde ajustado y cortísimo que apenas la tapaba el culito y que al agacharse pudimos ver
perfectamente su tanga del mismo color que el vestido.
Luego, otra morenita, más rellenita, con un vestido blanco cuyo escote resaltaba unos
pechos que se la movían al andar, contoneándose igualmente ante nosotros y agachándose
con las piernas abiertas echándose hacia atrás pudiendo enseñándonos como a través de
sus bragas transparentes, sus gruesos labios vaginales.
Después se acercó otra de las niñas más pequeñas, a la que nos costó reconocer que era
Paula, por su maquillaje y gracioso sombrero que cubría su cabeza y porque en principio
no llamaba tanto la atención al llevar una chaqueta larga que la tapaba toda, pero que al
quitársela, nos dejó ver su minivestido semitransparente en el que se marcaban claramente
sus pezones, teniendo por la parte de abajo unos flecos que al moverse y al andar
mostraban totalmente su vagina cubierta solamente por un fino hilo que pasaba a través
de su rajita y del culo por detrás, levantando las exclamaciones de los hombres, porque
era el vestido más sugerente que habíamos visto y que ella lucía con mucha sensualidad,
no aparentando ni mucho menos la edad que tenía, lo que hacía más morbosa todavía esa
imagen.
Después del desfile de los niños, muy guapos también con su ropa, pero mostrándose
más tímidos que las niñas, empezó el ejercicio de gimnasia, con las niñas dando volteretas
y poniendo posturas en las que abrían completamente sus piernas, apreciándose
perfectamente la belleza de sus figuras enfundadas en esas mallas y monos ceñidos a su
cuerpo, oyéndose murmullos entre los padres cuando esas posturas exponían las vaginas
de las niñas completamente a la vista tras la fina tela, arrancando muchos aplausos al
terminar.
Seguidamente se pasó al esperado desfile de Miss Tanguita, saliendo las niñas al son
de la música que se ponían a bailar mientras pasaban ante nosotros luciendo todos sus
encantos.
Al salir juntas de todas las edades, se hacía gracioso ver a las más pequeñas junto a las
mayores ya desarrolladas, sin que eso evitara que se fijara la vista sobre las que hacían el
esfuerzo de llamar la atención del público y del Jurado con su gracia y picardía.
Sus bonitos cuerpos se mostraban en todo su esplendor y variedad para todos los gusto,
al mostrarse completamente sus cuerpos antes nosotros, pero quizás, quien acaparó más
miradas fue una nena que no era ni de las más mayores ni de las pequeñas, pero la belleza
de su cuerpo semidesnudo resaltaba sobre las demás con su pelo negro largo, sus ojos
claros y su preciosa piel luciendo un bikini rojo que hacía destacar sus largas piernas y
pechos duros y redondos que con sus movimientos amenazaban con salirse fuera con sus
movimientos sensuales, ante la mirada absorta de los hombres que parecían hipnotizados.
Aunque ya habían advertido a las niñas que no fueran tan descaradas como en las
últimas ediciones de Miss Tanguita para que no hubiera quejas, empezaron a verse todos
los trucos conocidos en este tipo de concursos, por lo que las niñas no pudieron evitar
intentar destacar entre las demás, seguramente alentadas por sus madres para obtener la
mejor puntuación, por lo que cuando una de las pequeñas, al pasar delante del Jurado, se
apartó el tanga mostrándoles su rajita, las demás la imitaron por lo que al final pudimos
ver el coñito de casi todas ante el murmullo de la gente, ya que algunos no aprobaban que
hicieran esas cosas, siendo callados por los demás que las vitoreaban cada vez que lo
hacían, incluso varias veces.
Ya sin ningún límite, llevadas por la situación, otras se quitaban la parte de arriba del
bikini para mayor entusiasmo del público masculino que podía apreciar esos ricos
pezones en las incipientes tetitas de algunas y otras ya formadas en esos menudos cuerpos
que aparte de admirarlos lo que apetecía realmente era disfrutarlos en todo su esplendor.
Entre el público, la temperatura iba subiendo y algunos de los padres que tenían a sus
hijas más pequeñas sentadas en sus piernas, debido a su excitación y aprovechando la
poca luz que había, se les veía como ponían las manos bajo su ropa, seguramente
acariciándolas más íntimamente de lo permitido por sus mujeres si los vieran, llevados
por el morbo del espectáculo.
Al terminar las niñas, salieron los niños con sus bañadores tipo tanga para no ser menos
que las nenas, alegrándonos la vista a las mujeres, con ese aspecto aniñado algunos, de
los que apetece besarlos sin parar su rica boca, mientras otros con un mayor desarrollo,
mostraban ese morbo adolescente que turba a cualquier mamá al observar esos cambios
en su hijo.
Yo creo que todas nosotras nos llamó la atención esos bultos exagerados que marcaban
esos bañadores, algunos tan pequeños, que eran incapaces de tapar las pollitas de algunos
que se le habían puesto duras y que al andar se les salía por fuera, levantando nuestras
exclamaciones y risas nerviosas, sobre todo, cuando alguno más atrevido, se bajaba el
tanga enseñándolo todo al pasar frente a nosotras, que hicieron a más de una babear
mientras sus mamás les miraban orgullosas, preguntándolas alguna amiga a su lado:
- ¿Le has depilado también? Es que me pareció que no tenía pelitos al bajarse el tanga.
- Sí, es que con esos bañadores tan pequeños, se le veían los pelitos y quedaban muy
feos.
- Hacen como las nenas entonces.
- Claro, No ves que ahora está de moda también entre los chicos. Ahora ya todos se
depilan.
- Si yo tuviera un hijo no sabría hacérselo, con tanta cosa que tienen para quitárselos
todos.
- Bueno, es todo práctica. A mí me enseñó una amiga que tiene una Clínica de Estética
donde van muchos hombres a hacérselo. Se les agarra la pollita y vas rasurando alrededor
y luego por los testículos con cuidado también.
- Buufff, al crío se le pondrá dura con tanto manoseo.
- Sí, claro, pero es mejor así, porque se pone la piel más tersa y se ven mejor los pelitos.
- Chica, a mí me daría morbo eso. Ya me gustaría verlo.
- Pues te invito cuando se los quite, jaja, si mi hijo está de acuerdo, claro.
Finalmente se retiraron muy aplaudidos, antes de dar paso al último número musical
en el que un grupo de niños y niñas iban a bailar desnudos una danza que habían ensayado.
Durante ese descanso, los miembros del Jurado se levantaron, entrando alguno en el
vestuario para seguir examinando a las niñas, descubriendo uno de ellos a uno de los
padres que se había apuntado para ser Jurado con una de las nenas sentada encima de un
mueble con las piernas abiertas, a la que estaba follando:
- ¿Qué le estás haciendo a la cría?
- Nada, es que la cría me dijo que si la daba más puntuación a ella, se dejaba follar. No
se lo digas a nadie, por favor.
- No, tranquilo. Mírala que pronto aprende. Cuando acabes, déjamela a mí.
- Sí, ya me voy a correr. ¡Aaaahhh, que rico!, qué maravilla de coñito tiene. Tómala,
aquí la tienes.
Todavía con el semen chorreando por su vagina, el otro empezó a metérsela en esa
misma posición, queriendo correrse rápido antes de que alguien le descubriese y al
terminar, volvió a hablar con el otro:
- ¿Te follaste a alguna más?
- Sí, a otra antes también, pero entre las dos me han dejado seco ya.
- Jaja, bueno, yo voy a cumplir mi palabra y la voy a dar la puntuación máxima también.
Terminado el descanso, empezó el número final, saliendo al escenario un grupo de
chicos y chicas desnudos bailando al son de una música como tribal africana, muy sensual
y rítmica que simulaba una orgía entre ellos, lo que excito sobremanera a todos los
presentes, alguno de los cuales aprovechando la poca luz que había para masturbarse de
una forma discreta ante la mirada enfadada de sus mujeres, las que se habían dado cuenta.
Los chicos, completamente erectos simulaban una penetración a las niñas, que
correspondían con unas felaciones, esta vez, si reales, que sorprendieron y dejaron un
poco confundidos a los padres de los que integraban ese grupo, que seguramente
desconocían el alcance real de lo que iban a hacer sus hijas, sin saber cómo reaccionar,
pero el ambiente de sensualidad hipnótica que se había creado, les hizo ver eso como algo
normal.
Finalizado todo, nos quedamos todos como en estado de shock por lo que habíamos
visto, esperando solamente los premios finales, que como siempre, no dejaron a todos
contentos, porque había ganado precisamente la niña a la que se habían estado follando
los del Jurado, saliendo acusaciones de todo tipo entre las madres más envidiosas,
escuchando a la madre de la ganadora decirle a su hija:
- ¿Hiciste lo que te dije?
- Sí, mamá, les dije que dejaba que me follasen si me daban más puntos.
- Muy bien, hija. ¿El Director de la Agencia Baccara te folló también?
- No, no se lo pude decir.
- Bueno, como ganaste tú el concurso, a ver si nos llama después para ofrecerte ser de
la Agencia.
Después de la entrega de premios, el Director de la “Agencia Baccara” nombró a las
niñas con las que querían trabajar en su Agencia, incluida la ganadora del Concurso,
empezando posteriormente a hablar con sus padres para convencerles de que dejaran a las
niñas en sus manos para promocionarlas y convertirlas en unas estrellas de internet, entre
otras cosas.
Al terminar el Concurso y las actividades, las niñas y niños participantes se juntaron
con sus padres para seguir disfrutando de la fiesta con unas bebidas y comida que habían
preparado, comentando entre ellos todo lo que habían visto, estando la mayoría de las
niñas todavía con el bikini puesto presumiendo ante los papás que las miraban, algunos
con disimulo y otros más descaradamente, ya que algunas se habían quitado la parte de
arriba al tener poco pecho todavía como el caso de la hija de unos amigos que era halagada
por otro de los padres:
- Caray, Martita, que tetitas tan bonitas te están saliendo (mientras se las tocaba con la
mano apretando sus pezones en punta, lo que hizo apartarse a la niña un poco avergonzada
por los toqueteos).
Diciéndola su madre al verlo:
- Anda, Marta, ponte algo, no estés así aquí en la fiesta (mirando al padre un poco
m*****a por su atrevimiento, pero sin decirle nada por la confianza que se tenían).
Por lo que, ante esa mirada, él intentó quitarle importancia al asunto:
- Están preciosas todas. Da gusto verlas con esas tanguitas. Debe ser una alegría tener
una nena así en casa. Yo por desgracia, solo tengo dos niños, jaja.
- Bueno, tú también tendrás que estar contento con ellos. Son muy guapos tus hijos.
- Sí, claro, la que está más contenta es su madre, jaja.
- Qué malo eres. Tú, al menos tienes sobrinas.
- Sí, es verdad, pero no creas que me deja mucho disfrutarlas su padre.
- Hombre, si te ve sobarlas las tetas como a mi hija, te vigilará de cerca.
- Vaya, perdona si te m*****ó que se las tocara, pero al verlas así tan duritas, son toda
una invitación.
- Sí, lo entiendo, por eso la dije que se pusiera algo encima.
Mientras tanto, otros aprovechaban también para sobarles el culo a las niñas,
aprovechando la relajación del ambiente y que el vino empezaba a hacer sus efectos y
también el despiste de alguna de las mamás, más centradas en felicitar a los hijos de sus
amigas, besuqueándolos y abrazándolos apretándolos entre sus pechos.
El ambiente se había caldeado demasiado, pero llegaba la hora de marcharse a sus
casas, en las que esa noche, seguramente algún papá disfrutaría especialmente de sus
bonitas hijas y alguna mamá caería también en la tentación de compartir cama con sus
hijos igualmente, pero eso son ya otras historias muchas veces contadas por mí.





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